Browse > Home /

| Subcribe via RSS

Calentamiento global: por fín el PP lo adopta como cuestión de Estado

November 17th, 2007 | No Comments | Posted in Elecciones, España, La Derecha, Política

Las cosas como son, cuando vea una iniciativa de calado y loable del Partido Popular, también lo reconozco. Y creo que en el caso del cambio climático, por fin acertaron - eso sí: tras un reciente amago en sentido contrario bastante preocupante.

La cuestión de fondo, como dije, es de gran calado: la envergadura de las consecuencias del cambio climático no deja lugar a estrategias torpes de bloqueo partidista. Es por ello que creo cabe felicitarnos, entre todos, por que un partido que no necesariamente despunta por una proyección de gran preocupación por el medio ambiente — ahí está el caso de lamentable gestión del Prestige — entre al trapo, sobre todo tratándose de un partido de gran relevancia socio política del país, y por ende, llevando una buena parte de responsabilidad compartida para consensuar las políticas que afecten las cuestiones fundamentales del país. El hacer frente de forma conjunta, como mínimo al compartir un principio de necesidad de acción ante las consecuencias del cambio climático, es absolutamente necesario, en aras de obtener la eficacia necesaria de las medidas por adoptar, que seguro no son de alcance menor, tampoco. Ese, pues, es el motivo por el que me alegro al leer que:

El PP propondrá una Ley de lucha contra el cambio climático para que España sea uno de los primeros países del mundo que disponga de una norma específica para combatir este fenómeno, ha anunciado hoy el coordinador del programa electoral del partido, Juan Costa. En rueda de prensa en el marco de la Conferencia Política que el Partido Popular celebra en Ifema, Costa ha señalado que el objetivo es conseguir que España sea un “país de vanguardia” en la lucha contra el calentamiento global.

Aún dejando margen para el debate de los detalles, que seguramente surgirá, veo dos elementos tan esenciales como positivos: en primer lugar, siendo el más obvio, la clarísima asunción como prioritaria necesidad de adoptar medidas serias para paliar los efectos del calentamiento global; y en segundo lugar, el hecho que el PP está dispuesto a defender la necesidad de adoptar medidas tan concretas como medibles. Juzgando por los términos elegidos para el anuncio de este giro importante del PP, no se trata de un compromiso de carácter más o menos verbal con una voluntad de hacer cosas importantes, sino que se muestran dispuestos a fijar medidas con plazos y criterios de evaluación concretos.

Para mi, al margen de otras cosas, ese es un paso decisivo hacia adelante.

Es de esperar que aquella voluntad, precisamente por el anuncio de compromiso como cuestión de gran importancia, se traduzca en una actitud tan comprometida como constructiva, sea cual sea el resultado de las próximas elecciones generales del próximo 9 de marzo; está claro que, en todo caso por parte del PSOE, la cuestión del cambio climático ya está en el centro de su proyecto político, por lo que me parece razonable esperar que, sea cual sea el signo del próximo Gobierno, se pongan en marcha las medidas oportunas y los pasos concretos. Es lamentable que el proceso de búsqueda de consenso global sobre medidas a adoptar se haya visto demasiado mermado por fracciones domésticas, que al fin y al cabo no hacen más que hacerle el juego a un fortísimo sector empresarial — sobre todo en los EE.UU. — opuesto rabiosamente a cualquier medida significativa.

Ahondando un poco más en el caso de EE.UU., resulta lacrimógeno que la industria automovilística nacional (encabezada por los tres conglomerados de Ford, General Motors, y Chrysler) se resista rotundamente a la puesta en práctica de pautas legales más ambiciosas para el consumo de fuel de modelos nuevos. Y eso que tales medidas al fin y al cabo benefician a los propios fabricantes norteamericanos; como poco, al forzarles a desarrollar un producto mucho más competitivo, ya que los japoneses, coreanos y europeos les están dejando cada vez más atrasados con sus anticuados conceptos de coches dinosaurio de exageradas cilindradas y un consumo estratosférico.

También en buena medida procedente de los EE.UU. es el lobby anti-ahorro energético, del que las compañías de petróleo forman un núcleo duro, junto con otros compañeros de viaje más o menos circunstanciales, como son algunos sindicatos que protegen los puestos de trabajo en la minería de carbón, por ejemplo. La clara conexión, por no decir relación privilegiada entre los actuales ocupantes de la Casa Blanca con esas empresas, ha conllevado una durísima presión para que no avanzase demasiado el esfuerzo desarrollado a nivel mundial por dotar los acuerdos de Kyoto de políticas y medidas concretas.

Volviendo al caso español, tampoco exento de fuertes intereses industriales opuestos a esfuerzos significativos para combatir el descabellado crecimiento en las emisiones nefastas para el cambio climático, es desde luego esperanzador que, según se desprende de este anuncio como eje político fundamental por el PP, se comparta una base de honda preocupación, y más que nada, una firme disposición para tomar medidas concretas y de alcance.

Lo dicho: el asunto es de demasiada importancia como para buscarle cinco pies al gato, tratándose de una sólida base para afrontar, con un amplísimo horizonte compartido, uno de los mayores retos que tenemos entre todos. A final de cuentas, eso me parece más que suficiente motivo para dar la enhorabuena al PP por reconocer su responsabilidad compartida. Ahora, a ver lo que pasa en la práctica…

Sphere: Related Content

Tags: , , , ,

Crispación política, ceguera mediática y consecuencias

Tristísimo, el homicio consumado y la múltiple tentativa que se produjo en la estación de Legazpi, causando varios heridos de arma blanca. Por supuesto, ahí está el dolor de los familiares y seres queridos de la víctima mortal, de tan solo 16 años. Y la estupefacción ante cómo se le pueden saltar los fusibles y de qué forma, abundando en tanta violencia, a un soldado profesional, que se supone viene precisamente entrenado para controlar sus emociones en situaciones de gran tensión y hasta amenazas físicas, según se desprende de la versión de El País de los hechos:

Fue en la estación de Legazpi. Un joven de 16 años, C. J. P., murió ayer a mediodía tras ser apuñalado en el interior de un vagón del metro en la línea 3. Junto a él, resultó herido de gravedad Alejandro Jonatan M. M., de 19 años, que recibió una puñalada en el pecho que le afectó un pulmón. Ambos se dirigían, junto con un grupo de otras 20 o 30 personas de ideología antifascista, a reventar una manifestación convocada en Usera por el partido ultraderechista Democracia Nacional. La concentración, bajo el lema Contra el racismo antiespañol, contra la inmigración, estaba autorizada por la Delegación del Gobierno. Josué E. de la H., de 24 años y soldado de profesión, es el supuesto agresor, según fuentes de la investigación. El hombre, de complexión delgada y 1,80 de altura, subió al vagón en la estación de Plaza de España. Viajaba solo e iba adormilado durante las primeras dos o tres estaciones. Minutos antes de la llegada del grupo, Josué se levantó para ceder su sitio a una pareja de personas mayores. Fue inmediatamente después cuando se cruzó con el grupo antifascista. Algunos de sus miembros se quedaron mirando al soldado, según explicaron personas cercanas a los jóvenes apuñalados. Éste, al sentirse observado, se encaró con ellos y preguntó: “¿Qué miráis?”. Entonces, sacó del bolsillo de su chándal un machete de 25 centímetros y se abalanzó sobre el grupo. Apuñaló al menor en el pecho y le alcanzó el corazón. Hirió además a otros tres jóvenes, uno de ellos con carácter grave, que fue trasladado al hospital 12 de Octubre y operado de urgencia por la puñalada que recibió en el pulmón. Anoche estaba fuera de peligro.

Evidentemente, es relevante el contexto de las dos manifestaciones — no creo que se pueda afirmar con la rotundidad manifiesta en el citado extracto del artículo de El País que, efectivamente, la víctima mortal iba a “reventar” la manifestación de los fachas de DN (¡menuda jeta emplear tal nombre!) sino que más probablemente se disponía a asistir a la contramanifestación de los antifascistas — ya que la celebración de la manifestación “original” de los fascistas determinó el ambiente de la manifestación final. En la “última” manifestación participó un millar de personas en señal de repulsa por la trágica explosión de violencia - por no decir el difícil de explicar permiso de la manifestación de DN, y la aparente falta de previsión mortal.

En su artículo en Bottup, Pau Llop Franch hace una serie de observaciones al respecto, creo con mucho acierto. En su reflexión aborda el papel relevante de la clase política en España, sus continuos abusos de poco interés social en busca de rediles netamente partidistas de temas como nacionalismo, identidad nacional y su parafernalia de simbolismos, con todos sus exabruptos y excesos retóricos que conlleva un sendero brutalmente populista, el resultante ambiente de crispación, y al final, cuando las múltiples chispas finalmente caen sobre terreno combustible, las trágicas consecuencias pasan factura a quienes deberían estar servidos por encima de todo por esos políticos.

Pero no se queda ahí Pau en su reflexión, al señalar — con muy buena parte de razón — como protagonistas igualmente desafortunados y elementales a los medios de comunicación; los informativos, sus análisis y sus enfoques. Desde luego, no basta con mirar al PIB per capita como varemo de civilización para una sociedad, ni la superficie total de espacios dedicados a la cultura, ni el conjunto de la infraestructura sanitaria, social y de bienestar. Sin esfuerzo continuado y responsable de educación colectiva, no hay nada que hacer; no basta ni la mayor partida presupuestaria imaginable sin existir una asunción a rajatabla de esa responsabilidad colectiva de medios informativos.

El peor ejemplo de las consecuencias desastrosas de tal rumbo mediático lo encuentro a diario aquí, en EE.UU., donde los medios informativos se apearon casi por completo de su relevancia como elemento auténticamente informativo (es decir: educativo) de navegación social, y en su lugar se desmelenan en una alocada carrera por mantener cuotas de lectores, que van perdiendo cada vez más mientras confunden su fundamental tarea de información con mera diversión. Es repugnante ver la facilidad con que se habla de infotainment; en muchas cadenas de radiodifusión en este país, los programas informativos se ubican orgánicamente bajo la supervisión de un responsable de programas recreativos. Y así les va, cuando se “despistan” y se olvidan de contrastar y comprobar las afirmaciones de un gobierno mentiroso, en su camino a marchas forzadas a una guerra tan innecesaria como desastrosa. El concepto de “medios informativos públicos” es totalmente desconocido aquí; en su lugar, hay una cadena sindicada de TV (PBS) y otra de radio (NPR) que se sustentan con contribuciones voluntarias del público. La única coincidencia con entes públicos como los conocemos en Europa es que comparten su organización sin finalidad de lucro. Peor aún: en cuanto a los informativos, tan solo la radio NPR dispone de programación de noticias de actualidad - y eso que se apoyan muchísimo en los reportajes y hasta boletines enteros de la BBC World Service; salvo para noticias domésticas, apenas tienen una red de periodistas en condiciones. Es francamente lamentable, y por ende muy lógica su consecuencia: un público que, falto de vitaminas y fibras informativas, sufre de un grado espantoso de anemia intelectual, bordando el autismo. La diferencia del déficit informativo lo llenan los así llamados cabezas parlantes - bocazas que, desde su mundo paralelo, vociferan sobre quijotescas fantasmas y amedrantan a cualquiera que se atreva a criticarlos. En fin, a lo que voy con esta excursión a este continente: que si los periodistas se olvidan de su misión original, acabamos igual de desbocados, descerebrados, desorientados, y sin compás ideológico con arraigo (¡y finalidad!) en la sociedad misma.

Con tanto que al parecer gusta a algunos hablar de “autoría intelectual” en estas fechas posteriores a la sentencia de los procesados por los atentados del 11-M, debe producirse un cambio climático radical: la autoría moral del desmoronamiento colectivo, que es por donde nos lleva aquel camino de populismo vil, de apelaciones huecas a identidad nacional, de tanto hablar de responsabilidades sin intención alguna de asumirlas.

Entre todos, o enderezamos o nos descarrilamos. Si es de recibo que se permita que un grupo manifiestamente antidemocrático (¡y de paso empleando hasta el mismo nombre de Democracia!) pasee sus ignorantes y ciegos odios por la calle, sin extremar medidas de seguridad (aunque sólo sea por advertir que la violencia física se tolerará ¡jamás!) al tiempo que los paraviolentos de Herri Batasuna se vean imposibilitados expresarse en manifestaciones parecidas, y si coexiste una incesante denuncia de desmoronamiento de identidad nacional con tal cooperación activa y pasiva con elementos que fundamentalmente adulan la violencia en sí como fin consagrado, es que realmente se ha perdido el Norte - no por no saber dónde está, sino por puro desinterés por la dirección en que uno va.

Yo, por mi parte, espero que el próximo 9 de marzo los ciudadanos expresen un firme e inequívoco voto de confianza en una alternativa razonada y razonable, alejando a los elementos más radicales. Pero tendremos, cada uno de nosotros, que asumir la responsabilidad individualizada de negar ¡por completo! capacidad de hablar en nombre de colectivos a quienes no hacen más que extraviar el tren de todos, el tren de la vida.

La asunción de esas consecuencias ni puede ni debe pasar por tragedias como la que sufrió el joven Carlos. Basta ya.

Sphere: Related Content

Tags: , , , ,