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Fitna: el revuelo está en internet

Geert Wilders, parlamentario holandés para el partido Partij van de Vrijheid (”Partido de la Libertad,” un partido minoritario de corte derechista y xenófoba), y quien en muchos aspectos recuerda a Pim Fortuyn - asesinado hace ahora unos seis años - por su afán similar de emplear un estilo retórico provocador, ha publicado ya en internet su película como intencionada provocación: Fitna. Es una película en la que Wilders arremete contra lo que llama “islamización” de las sociedades occidentales, en clave parecida a aquella empleada por los más halcones entre adeptos de la teoría del choque de civilizaciones de Sam Huntington pero, si eso no resultara suficientemente provocador, hasta llega a situar esa “islamización” y lo que llama ideología del islam - sin más distinciones - en una comparación poco indirecta con los sistemas totalitarios del nazismo y del comunismo soviético en el cortometraje. Wilders se ha referido reiteradamente al Corán como un exponente de lo que él llama “una ideología fascista”.

Sin embargo, y antes de entrar algo más en la película en sí (tiene una duración de poco más de los 15 minutos), quisiera pintar a grandes brochazos un fondo de contexto, que me parece tan pertinente como útil para encajar tanto el proyecto de Wilders y su curiosa decisión de distribuir el cortometraje en abierto por internet, como la previsible controversia que está tomando forma en estos mismos momentos, a pocas horas de su estreno mundial.

Hace más de un año, hice unos apuntes sobre el debate parlamentario y social entonces vigente, a raíz de una propuesta de Ley presentada desde el Gobierno de coalición bajo el Primer Ministro Balkenende para prohibir llevar el burqa en público, propuesta que, según se explicó entonces, tuvo la intención de atajar “alarma social” y un posible aumento de tensiones con y entre la población musulmana residente en los Países Bajos; se estima que un 5,5% de la población holandesa es musulmana - lo que equivaldría a poco más de 910.000 musulmanes, sobre una población total estimada en unos 16 millones y medio de personas. En sintonía con un fenómeno bastante parecido en otros países europeos, la práctica totalidad de esos musulmanes migró al país durante las últimas dos o tres décadas, en su mayoría e inicialmente sobre todo de Marruecos y Turquía, aunque en los últimos diez años su origen muestra muchísimo más diversificación, también influenciado por los vaivenes de migración internacional como por las secuelas de las guerras en Iraq y Afganistán.

Para evitar tediosas repeticiones, recomiendo ver la entrada correspondiente que hice en noviembre del 2006.

Para sintetizar, la idea de prohibir llevar el burqa en público se apoyaba en dos vertientes principales:

  • Primero, que el burqa es una prenda que destaca claramente en las calles de las ciudades occidentales, al ocultar el rostro de la mujer que lo lleve en su totalidad. Tiene por ello un cierto efecto iconoclasta, de fuerte contraste con las más típicas o habituales formas de vestirse las mujeres. Al mismo tiempo, se trata de una prenda absolutamente minoritaria; se cuenta en decenas las musulmanas que sólo salen a la calle vestidas con un burqa.
  • Por la evolución demográfica al que aludí debido a inmigración masiva, evidentemente se produjo un subidón de tendencias xenófobas. En un país con una bien establecida imagen tradicional de tolerancia en lo social, político, cultural y religioso, los roces producto de súbitos cambios en estructuras demográficas y la consiguiente creciente irritación social abundó en un auge de partidos (muy) derechistas y xenófobas, y un ambiente bastante crispado o por lo menos enrarecido en el tema de políticas inmigración. Los partidos tradicionales tardaron mucho, en mi opinión demasiados años, en reaccionar y coger el toro por los cuernos con planteamientos y propuestas específicas acorde con sus ideologías.

Si juntamos estos dos elementos, y añadimos los acontecimientos de conocimiento común a partir del 11-S, así como los asesinatos de Pim Fortuyn y Theo van Gogh en el plano doméstico, reconoceremos una situación de elevada crispación y de cierta crisis de identidad política. El asesinato de Fortuyn acabó con su partido político LPF, que había tenido un crecimiento espectacular y, según sondeos, tenía posibilidades de saltar de la nada a conquistar hasta 38 escaños de los 150 disponibles en la Segunda Cámara (el equivalente del Congreso de Diputados en España), cosa que le convertiría de golpe en líder del mayor partido y, probablemente, Primer Ministro. Curiosamente, Geert Wilders salió de uno de los partidos tradicionales, el partido liberal VVD, para fundar su proyecto. Sin embargo, el PVV de Wilders se nutre más bien de votos procedentes del vacío creado y dejado por la desaparación del LPF de Fortuyn.

Bueno, con eso aclarado, volvamos a Fitna. Hay algunos aspectos curiosos. Por ejemplo, al término se dice con toda claridad que “el sitio oficial” está en Wikipedia, según la versión de idioma supuestamente en nl.wikipedia.org/wiki/Fitna y en.wikipedia.org/wiki/Fitna. Sin embargo, cuando se llega a esa página, se ve (como cabe suponer) un desmentido categórico: Wikipedia persigue la neutralidad, y simplemente por ello no puede albergar “el sitio oficial” de una obre que, con toda claridad, es más que controvertido. Otro craso error es que en el cortometraje se muestra el rostro de un jóven con barba, con unas declaraciones superpuestas de Mohammed Bouyeri, el asesino convicto de Theo van Gogh. Se supone que la foto es de él; sin embargo, resulta que la fotografía es de un rapero, Salah Edin, que tiene un cierto parecido. Edin entretanto ya reaccionó con ironía, indicando que el cambio demuestra que Wilders se descalificó, ya que al parecer es incapaz de hacer distinciones necesarias. Un tercer “gazapo” es que se muestra de forma prominente una de las muy controvertidas caricaturas danesas de Mahomá; al parecer, Wilders no pidió el permiso pertinente y ahora el autor danés anuncia pasos legales. La verdad es que son tres “errores” de una curiosa ingenuidad difícil de encajar, si uno considera el tiempo (y dinero) invertido en él.

Hay un curioso incidente relacionado con “el sitio oficial” de la película. Se había registrado el dominio fitnathemovie.com con Network Solutions, y el servidor estaba funcionando. Pero el sábado pasado (23 de marzo), o sea antes de distribuirse la película, Network Solutions cortó el acceso al sitio, alegando que había recibido “quejas”, remitiendo al visitante a las condiciones de uso de sus servicios. Es curiosa la intervención de Network Solutions, previsiblemente poniendo la venda antes de la herida y retirando una obra de contenido xenófobo y posiblemente inflamatorio hasta la violencia física. Y es curiosa la reacción, ya que Network Solutions aplicó esa diligencia de forma preventiva - es decir, antes de que se haya emitido la películo y por ello sin conocer su contenido, más allá de referencias indirectas. Las protestas inmediatamente empezaron a sonar, ya que Network Solutions por ejemplo no cortó el acceso al sitio de la organización terrorista Hezbolá (hizbollah.org) que llevaba operando desde hace tiempo. Dije “llevaba”, porque muy probablemente en respuesta a las críticas señalando un doble criterio, en Network Solutions decidieron cortar también el acceso al sitio aquel, el lunes pasado (día 24). Curioso caso de efectos de censura preventiva, pero muy preocupante ya que supone una primicia en internet que un proveedor de dominios elimine el acceso a un sitio de forma preventiva. Seguro que habrá cola de esto.

Hablando de internet: es anecdótico, por los millones de usuarios que ahora lo vieron por internet, pero resulta que ninguna de las emisoras holandesas de TV estaban dispuestas a emitirlas en su totalidad y sin interrupciones; por su duración de algo menos de 16 minutos, la verdad es que suena más bien a un subterfugio para quitarse de en medio el engorro de Wilders, más que otra cosa. Una vez más, se demuestra el curioso efecto de canal alternativo de mucho mayor alcance que es la herramienta de internet. Por regular que sea la película, sí que ha puesto en práctica saber moverse en la nueva realidad de la nueva red. Es decir, de silenciar, nada de nada.

Finalmente, unos toques sobre el cortometraje en sí. Amén de las crudas imágenes mostradas (se repiten las horrorosas imágenes del 11-S en Nueva York, el 11-M en Madrid, los atentados en Londres, y un sinfín de otras imágenes sangrientas. Que se de por avisado el lector. Luego contiene, al cierre, dos “efectos” que por su ejecución transmiten bastante claramente el objetivo de la película: generar controversia.

El primero de ellos muestra una mano que pasa una página del Corán, cuando la imagen se funde a negro y se oye el sonido de una página que se arranca. Pocos segundos después, se muestra un texto que aclara que el sonido es de una página de una guía telefónica; que no le corresponde a Wilders, sino a los propios musulmanes “eliminar” los versos cuestionados. El segundo efecto es que, al principio de la película, se muestra esa caricatura de Mahomá, que consiste en (lo que se supone que representa) su cabeza, con una bomba en su turbante, con una mecha animada encendida. Al final de la película, cuando “se acabó el tiempo”, se funda la imagen a negro, y se muestra un relámpago que centellea y se oye el trueno enseguida. Es una forma un tanto burda de “tapar” un sonido de una explosión de esa bomba del turbante.

Estos dos “trucos”, por su transparencia tanto como su puesta en escena, delatan claramente la voluntad (o mejor: el deseo) de ser controvertido, y sin embargo ni llega a tirar la piedra. Se queda en un amago que más bien tiene pinta infantil.

La verdad es que, por un lado, por supuesto cabe estar satisfecho con que no se haya cometido una temeridad deliberadamente buscando reacciones violentas. Pero por otro lado, la tremenda y vistosa falta de distinción entre las muchas corrientes existentes en el islam, o mejor dicho: la relativa baja incidencia de proponentes de violencia, que cuesta tomarse en serio el ejercicio.

Y sin embargo, tampoco puede negarse que hay riesgos. En estos momentos, parece que reina la calma en Holanda, aunque anteriormente en un despliegue bastante extenso de medidas de seguridad, se haya alojado el complejo del Parlamento, sito en el centro de La Haya, ciudad con una enorme población de musulmanes que podría causar un dolor de cabeza. Y en los medios locales, la reacción inicial refleja un cierto alivio de que al final, la película generó mucho ruido, pero al final ofrece pocas nueces. Entre los políticos, exceptuando por supuesto al PVV del propio Wilders, reina sin excepción la crítica, unánime al condenar la película como mero generador de ruidos.

Bueno, ya esta bien… Os dejo la película en sí. Una vez más: no es apto para personas de predisposición sensible. Pero una persona cabal, seguro que compartirá mi impresión de un producto superficial, lleno de espectacularmente violentas imágenes y declaraciones inflamatorias, que desinfla más a sus autores, que a la causa que pretende “atacar”.

Un poquito bochornoso sí que es, la verdad.

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Mogulus: emisión TV en directo o diferido por internet

Estoy francamente impresionado con el servicio de Mogulus. Para simplificar, se trata de un servicio que permite retransmitir una señal de vídeo en directo, con un desfase mínimo de unos pocos segundos a lo sumo. A diferencia del archiconocido YouTube, que permite subir y almacenar material audiovisual para su posterior reproducción, Mogulus permite crear un programa en directo, visto de manera instantánea en todo lugar en el mundo con acceso a Internet de banda ancha. De forma opcional se puede también grabar mientras se realiza la emisión, por lo que el “canal” puede mostrar, una vez finalizada la retransmisión, el programa emitido en diferido. Y lo más guapo es que el “canal” se puede incrustar también en el sitio web - de forma muy parecida a como se puede hacer con vídeos en YouTube, pero con la enorme diferencia añadida de que el material retransmitido en directo no tiene limitación en su duración, y en cuanto a programas guardados o “grabados” en directo pueden tener una duración máxima de cinco horas.

Realmente espectacular, me parece esto.

En estos momentos están en lo que llaman una versión beta cerrada, lo que significa poco más que mientras trabajan por detrás, puliendo y agregando cada vez más cosas, se puede tantear, probar, experimentar - pero desde luego también trabajar con su servicio “de verdad”.

Lo grandioso de Mogulus radica en su tremenda sencillez, tanto para el usuario “visitante”. No hace falta nada más que el navegador - no hace falta instalar ningún reproductor para visionar el programa, ya que funciona con la tecnología virtualmente estándar Flash de Adobe, y es por ello en un principio también independiente de plataforma. De momento, ya hay un soporte pleno para tanto Windows como MacOS X, y para Linux están trabajando para estabilizar su solución existente pero experimental, ya que en Linux el soporte para Flash aún no está del todo afinado.

Pero cuando el equipo de Mogulus se propuso arrasar con una solución simple y eficaz, se dedicaron a unir la misma sencillez para el usuario a flexibilidad para el producente (el proveedor del canal) con la posibilidad de trabajar en equipo. O sea, que varios productores pueden alternarse y cooperar, mezclar y agregar sus contenidos, etcétera. En la práctica, esto significa que se puede también distribuir físicamente la producción entre diferentes lugares, siempre y cuando un productor participante tenga un acceso de banda ancha. ¿Se imagina un programa en directo y repartido por el mundo? Pues ahora se puede hacer, con poco más que un PC, una webcam y acceso a Internet de banda ancha, ya está uno listo para crear un programa de “TV por Internet”.

Al igual que en el caso de YouTube, el visitante “normal” debe tener una velocidad razonable. Sin embargo, me sorprendió muchísimo que la velocidad mínima requerida y necesaria para la subida de material es, a todas luces, muy razonable: se recomienda una velocidad de subida de 500 Kbps, con una velocidad mínima de 400 Kbps. Eso está al alcance de la gran mayoría de redes ADSL. El material puede constar de archivos .mov de QuickTime, o los .wmv de Microsoft (Windows Media Video) con compresión MPEG-4 o H264, con una resolución mínima de 320×240. Quien trabaje regularmente con material de vídeo digital verá así que realmente Mogulus tiene una barrera de entrada tecnológica muy asequible, muy baja.

Y si uno se propone montar un canal de TV “en serio”, con plató y sistema de preproducción, sigue siendo enormemente útil que se pueden ir subiendo y mezclando contenidos desde la misma pantalla de control, todo en un navegador.

Por cierto, si hay un radiofónico empedernido: efectivamente, ya hay varios canales de radio que usan el mismo soporte de Mogulus para emitir una señal de radio por Internet, hasta con múltiples líneas de llamada de la audiencia que pueden participar. Claro que eso requeriría una caja de empalme, pero quien haya visto un estudio de radio por dentro y conoce los elementos fundamentales, verá inmediatamente que se abre un horizonte casi sin límites con un presupuesto bajísimo.

La verdad es que, tras pasar algunas horas mirando los canales experimentales que se van colocando, uno se pregunta qué más se tiene que poner al alcance de la sociedad para abrirse y acercarse al mundo por Internet. Con esto, me parece que a la televisión tradicional se le está agotando la vida…

De verdad, recomiendo probar con Mogulus - me parece inconcebible que a los pocos minutos de tantear, no se encienda toda una ristra de bombillas, de ideas para programas y canales compartidos, que hasta ahora difícilmente se podía hacer, con tan pocos requisitos.

Os dejo con el ejemplo de Metro TV, un canal portorriqueño. En el momento que tecleo esto, Metro TV emite en directo pero creo que el contenido estará disponible también en diferido una vez terminada la emisión en directo:

http://www.mogulus.com/metrotv

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Oído: nace un ciclista muerto en el tanatorio por un control antidopaje del hijo

March 16th, 2008 | No Comments | Posted in Internet, Medios de comunicación, Sociedad, Varios

Seguro que conocerán el divertido juego: uno susurra algo al oído del siguiente, quien lo pasa al oído del tercero, y al final surge la diversión, cuando se compara la versión del último de la cadena con la versión original.

Más o menos divertido resulta el juego cuando se produce con una noticia. Vean el caso del pobre corredor belga Kevin van Impe, según refleja esta noticia basada en la agencia Europa Press, copiado de El País de hoy:

Someten a un ciclista belga a un control antidopaje durante el entierro de su hijo

La asociación de ciclistas y sus compañeros de la París-Niza recuerdan que los profesionales “primero son seres humanos”
EP - Madrid - 16/03/2008

La Asociación de Ciclistas Profesionales (ACP) mostró en un comunicado su solidaridad con Kevin Van Impe y señaló que los ciclistas “primero son seres humanos” a los que hay que “respetar su dignidad” tras el control al que fue sometido el ciclista belga en el tanatorio en el que estaba preparando el funeral de su hijo. Además, los participantes de la París-Niza han mostrado su solidaridad con el corredor retrasando unos instantes la salida de la última etapa de la ronda gala. Kevin Van Impe nació en Alast (Bélgica) el 19 de abril de 1981 y pasó a profesionales en 2002 con el equipo Lotto Domo, conjunto en el que corrió antes de pasar al Chocolate Jacques en 2005 y llegar al Quick Step la pasada temporada. Van Impe, del equipo Quick Step, estaba asistiendo al entierro de su hijo, que nació prematuro el pasado lunes y falleció seis horas después, cuando un oficial enviado por la comunidad flamenca se presentó para someterle a un control de orina.

Lo dice bien clarito el texto: “el control al que fue sometido el ciclista belga en el tanatorio en el que estaba preparando el funeral de su hijo.” Será por tener algún añito de más siguiendo noticias en la prensa, o si no podría ser el crónico caso de cinismo que llevo a la chepa, pero en todo caso me pudo la incredulidad por tamaña indiferencia, y me lancé a buscar la noticia detrás de la noticia.

Efectivamente: se trata de un craso caso del juego al telefonillo que mencioné al principio. A diferencia de lo que sugiere el artículo, el mismo Kevin van Impe no estaba en plena faena del entierro, ni siquiera estaba en el tanatorio; estaba en su casa, con su esposa. Además, cuando se presentó el oficial (por cierto: se trata de un médico de cabecera, quien también trabaja para el gobierno autónomo flamenco como médico antidopaje) no era el mismo lunes, 10 de marzo, cuando falleció el hijo de los Van Impe: se presentó el miércoles, 12 de marzo, dos días después.

El lujo de detalles de la biografía del señor Van Impe sugiere que alguien tiró de algún que otro almanaque del ciclismo. Sin embargo, esa misma atención no se dispensó al comprobar la noticia - cosa que yo, aún a miles de kilómetros de distancia, he podido hacer, con unas cuantas pulsaciones en mi teclado. Toda la información necesaria para corroborar los detalles está disponible en Internet.

Ya sé que en este caso El País mintió por culpa de la noticia pasada por Europa Press, pero el espectáculo es igualmente bochornoso.

Para que no haya lugar a dudas sobre las pistas de la noticia:

  • La primera noticia, aparecida en Sportwereld, sitio dedicado a noticias deportivas, que es fruto de la colaboración de los diarios flamencos Het Nieuwsblad y Het Volk.
  • En Sportwereld también se refleja la reacción del jefe médico a cargo del equipo de controladores antidopaje: según él, el controlador ofreció, cuando se percató de la situación embarazosa, volver en otro momento, pero el propio corredor al parecer accedió a realizar el control en ese mismo momento.
  • Reflejo de la noticia en Sport.be - sitio que es el principal competidor del primero. En esta noticia también queda claro que la visita inoportuna se produjo el miércoles, a los dos días del fallecimiento del pequeñín, y en la casa del corredor belga.
  • También en Sport.be aparece la reacción del ministro flamenco de Deportes, Bert Anciaux, quien por una parte indica que el estricto sistema de controles antidopaje viene reglado por ley, pero también reconoce que estudiará la posibilidad de que el controlador realice una consulta por teléfono con sus superiores, en el caso de presentarse con una situación absolutamente imprevista, como en este mismo caso; la inspiración de tal sistema de consultas de emergencia es que ya está implantado en Holanda.
  • El diario francés L’Équipe se hace eco, pero ya se van perdiendo detalles en su versión: aunque aclara que el controlador se presentó el miércoles, o sea a los dos días del fallecimiento, dice erróneamente que se presentó en el tanatorio de Lochristi (lugar del que el propio Van Impe indicó, en el mucho más extenso artículo de SportWereld, que iba a estar el próximo lunes - día 17, cuando será el entierro).
  • Hoy, tras la carrera de París-Niza y la breve manifestación de protesta previa de los corredores participantes (consistente en retrasar la salida con unos minutos) en señal de protesta por el incidente del control, aparece una noticia en el sitio del periódico holandés De Volkskrant - basado en la agencia Belga - que abre con un titular que, ya sin titubeo, indica que el control se produjo “en el crematorio”.
  • Ya de perdidos, al río: un servidor lo convierte en el titular de esta misma entrada.

Amén de estudiar formas para mejorar el sistema de controles antidopaje (no obviemos su necesidad, a la vista del bochorno de los últimos Tour de France y sus escándalos relacionados con el dopaje) tampoco estaría de más que se verifique un poco más la fuente de noticias; no vaya a ser que acabemos dando la campanada con que en Bélgica los tanatorios imponen controles antidopaje a todo muerto que entre en bicicleta.

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