by nv1962 | Agosto 10th, 2008
Espero me perdonen el juego simplón de palabras con la expresión original, pero es que he pasado una tarde de maravillas en el pantano de Boca, justo al otro lado de la frontera con el estado de California, sito en la parte verdosa de la Sierra Nevada en su costado occidental (aunque me gusta igualmente el lado oriental opuesto, con su aspecto árido, robusto y noble). En verano, es un todo festival de pinos que majestuosamente pueblan las laderas de las montañas, con sus faldas verdes, un río ocasional que da fragor y frescura donde serpentea por la Sierra estival, sorteando preciosas formaciones de roca por su camino y, de vez en cuando, abocando en un pantano, como es el de Boca. Aquí lo tienen indicado en un plano de Google:
Bueno, ahora que saben dónde encontrarlo: la ocasión de hoy fue una fiesta de despedida de un compañero de trabajo. Y la verdad es que fue una muy feliz ocurrencia, esa de celebrarlo al aire libre, en la alta montaña y a orillas de un cristalino pantano serrano. No en vano es un destino bastante popular entre los locales – sin embargo, no vi sus playas abarrotadas de gente. Y eso que hacía un sol de justicia con una muy agradable temperatura, templada por una suave brisa. Todo una receta para una muy placentera tarde dominical.
Por si no me creen: he aquí la prueba documental, en forma de unas cuantas fotografías que tomé esta misma tarde:
Espero que disfrute tanto de las imágenes, como lo hizo un servidor al tomarlas.
Posdata: se imaginarán mi sorpresa al ver que había tortilla a la española, y hasta sangría… Si no me creen ¡vean las fotos! Casi, casi como en casa…
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