by nv1962 | Julio 13th, 2008
Aunque ya hace media semana desde que se produjo la sentencia que absolvió a los cuatro policías encausados por un supuesto delito de manipulación del dichoso informe del ácido bórico, no puedo remediar remachar la cosa.
Y es que el núcleo no está en la mención del ácido bórico, que es tan legítima como una posible inclusión de la temperatura media anual de la provincia en cuestión, sino en la interesada referencia a ETA. Y digo que es interesada, ya que tiene casi (¡pero casi!) igual sentido y justificación una posible referencia a GRAPO, FARC, Brigadas Rojas, IRA o el Grupo Baader-Meinhof. Segurísimo que si apuramos, encontraremos que en todos estos grupos terroristas habrá al menos un miembro que, en algún momento, algo tuvo que ver con España.
El ácido bórico fue usado como arma arrojadizo político, como dardo envenenado políticamente e interesadamente por esa mezquina y deliberada mención de ETA en esa falsa, por insostenible, conexión cuasi parentética.
Con ello, se hicieron artífices de un torpe instrumento de sabotaje político.
Vergonzoso. Casi tan vergonzoso como el espectáculo de quienes corrieron alegremente y con sus vergüenzas al libre albedrío detrás de esa patraña sin destino, por la Gran Avenida de la Ignorancia, aquella que serpentea por los cerros de esa ciudad andaluza cercana a Baeza, y que ¡fíjese qué tremenda conexión con el islamismo radical! fue fundada por Abd al-Rahman II en el año de nuestro Señor 822. ¿Qué más les unirá al maligno club de bin-Ladin?
Pues eso: señoras y señores, España ya es un país civilizado y moderno. Aunque el monto vertido en el “esclarecimiento” de esa puerca patraña con sabor a ácido bórico no se aproxime al gasto de los $80 millones despilfarrados en la investigación del paso doble judicial Whitewater / Lewinsky, por lo menos ya podemos jactarnos de ser tan castos como los talibán conservadores en este lado del Atlántico.
Enhorabuena, y bienvenido al club, supongo. Quizá es eso a lo que iban: ser reconocidos como necios pero mayores de edad, como les enseñó su ídolo del bigote en los Azores, sacándose una foto por si no nos lo creíamos. Pues nada, con una palmadita en la cabeza, a jugar fuera en el patio y a portarse bien a partir de ahora, que los grandes no siempre perdonamos las jugarretas descabelladas de los críos insensatos e irresponsables.
Les dejo con esta imagen de una feliz pareja transatlántica: el rey de los montajes chirriantes Federico Jiménez Losantos, por fin posando junto a su ídolo, Matt Drudge.

Posiblemente relacionado / Possibly related:










































