Oído: nace un ciclista muerto en el tanatorio por un control antidopaje del hijo
Seguro que conocerán el divertido juego: uno susurra algo al oído del siguiente, quien lo pasa al oído del tercero, y al final surge la diversión, cuando se compara la versión del último de la cadena con la versión original.
Más o menos divertido resulta el juego cuando se produce con una noticia. Vean el caso del pobre corredor belga Kevin van Impe, según refleja esta noticia basada en la agencia Europa Press, copiado de El País de hoy:
Someten a un ciclista belga a un control antidopaje durante el entierro de su hijo
La asociación de ciclistas y sus compañeros de la París-Niza recuerdan que los profesionales “primero son seres humanos”
EP - Madrid - 16/03/2008
La Asociación de Ciclistas Profesionales (ACP) mostró en un comunicado su solidaridad con Kevin Van Impe y señaló que los ciclistas “primero son seres humanos” a los que hay que “respetar su dignidad” tras el control al que fue sometido el ciclista belga en el tanatorio en el que estaba preparando el funeral de su hijo. Además, los participantes de la París-Niza han mostrado su solidaridad con el corredor retrasando unos instantes la salida de la última etapa de la ronda gala. Kevin Van Impe nació en Alast (Bélgica) el 19 de abril de 1981 y pasó a profesionales en 2002 con el equipo Lotto Domo, conjunto en el que corrió antes de pasar al Chocolate Jacques en 2005 y llegar al Quick Step la pasada temporada. Van Impe, del equipo Quick Step, estaba asistiendo al entierro de su hijo, que nació prematuro el pasado lunes y falleció seis horas después, cuando un oficial enviado por la comunidad flamenca se presentó para someterle a un control de orina.
Lo dice bien clarito el texto: “el control al que fue sometido el ciclista belga en el tanatorio en el que estaba preparando el funeral de su hijo.” Será por tener algún añito de más siguiendo noticias en la prensa, o si no podría ser el crónico caso de cinismo que llevo a la chepa, pero en todo caso me pudo la incredulidad por tamaña indiferencia, y me lancé a buscar la noticia detrás de la noticia.
Efectivamente: se trata de un craso caso del juego al telefonillo que mencioné al principio. A diferencia de lo que sugiere el artículo, el mismo Kevin van Impe no estaba en plena faena del entierro, ni siquiera estaba en el tanatorio; estaba en su casa, con su esposa. Además, cuando se presentó el oficial (por cierto: se trata de un médico de cabecera, quien también trabaja para el gobierno autónomo flamenco como médico antidopaje) no era el mismo lunes, 10 de marzo, cuando falleció el hijo de los Van Impe: se presentó el miércoles, 12 de marzo, dos días después.
El lujo de detalles de la biografía del señor Van Impe sugiere que alguien tiró de algún que otro almanaque del ciclismo. Sin embargo, esa misma atención no se dispensó al comprobar la noticia - cosa que yo, aún a miles de kilómetros de distancia, he podido hacer, con unas cuantas pulsaciones en mi teclado. Toda la información necesaria para corroborar los detalles está disponible en Internet.
Ya sé que en este caso El País mintió por culpa de la noticia pasada por Europa Press, pero el espectáculo es igualmente bochornoso.
Para que no haya lugar a dudas sobre las pistas de la noticia:
- La primera noticia, aparecida en Sportwereld, sitio dedicado a noticias deportivas, que es fruto de la colaboración de los diarios flamencos Het Nieuwsblad y Het Volk.
- En Sportwereld también se refleja la reacción del jefe médico a cargo del equipo de controladores antidopaje: según él, el controlador ofreció, cuando se percató de la situación embarazosa, volver en otro momento, pero el propio corredor al parecer accedió a realizar el control en ese mismo momento.
- Reflejo de la noticia en Sport.be - sitio que es el principal competidor del primero. En esta noticia también queda claro que la visita inoportuna se produjo el miércoles, a los dos días del fallecimiento del pequeñín, y en la casa del corredor belga.
- También en Sport.be aparece la reacción del ministro flamenco de Deportes, Bert Anciaux, quien por una parte indica que el estricto sistema de controles antidopaje viene reglado por ley, pero también reconoce que estudiará la posibilidad de que el controlador realice una consulta por teléfono con sus superiores, en el caso de presentarse con una situación absolutamente imprevista, como en este mismo caso; la inspiración de tal sistema de consultas de emergencia es que ya está implantado en Holanda.
- El diario francés L’Équipe se hace eco, pero ya se van perdiendo detalles en su versión: aunque aclara que el controlador se presentó el miércoles, o sea a los dos días del fallecimiento, dice erróneamente que se presentó en el tanatorio de Lochristi (lugar del que el propio Van Impe indicó, en el mucho más extenso artículo de SportWereld, que iba a estar el próximo lunes - día 17, cuando será el entierro).
- Hoy, tras la carrera de París-Niza y la breve manifestación de protesta previa de los corredores participantes (consistente en retrasar la salida con unos minutos) en señal de protesta por el incidente del control, aparece una noticia en el sitio del periódico holandés De Volkskrant - basado en la agencia Belga - que abre con un titular que, ya sin titubeo, indica que el control se produjo “en el crematorio”.
- Ya de perdidos, al río: un servidor lo convierte en el titular de esta misma entrada.
Amén de estudiar formas para mejorar el sistema de controles antidopaje (no obviemos su necesidad, a la vista del bochorno de los últimos Tour de France y sus escándalos relacionados con el dopaje) tampoco estaría de más que se verifique un poco más la fuente de noticias; no vaya a ser que acabemos dando la campanada con que en Bélgica los tanatorios imponen controles antidopaje a todo muerto que entre en bicicleta.
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