Calentamiento global: por fín el PP lo adopta como cuestión de Estado
by nv1962, on Saturday, November 17th, 2007 at 8:00 pm - filed under: Elecciones, España, La Derecha, Política.Las cosas como son, cuando vea una iniciativa de calado y loable del Partido Popular, también lo reconozco. Y creo que en el caso del cambio climático, por fin acertaron - eso sí: tras un reciente amago en sentido contrario bastante preocupante.
La cuestión de fondo, como dije, es de gran calado: la envergadura de las consecuencias del cambio climático no deja lugar a estrategias torpes de bloqueo partidista. Es por ello que creo cabe felicitarnos, entre todos, por que un partido que no necesariamente despunta por una proyección de gran preocupación por el medio ambiente — ahí está el caso de lamentable gestión del Prestige — entre al trapo, sobre todo tratándose de un partido de gran relevancia socio política del país, y por ende, llevando una buena parte de responsabilidad compartida para consensuar las políticas que afecten las cuestiones fundamentales del país. El hacer frente de forma conjunta, como mínimo al compartir un principio de necesidad de acción ante las consecuencias del cambio climático, es absolutamente necesario, en aras de obtener la eficacia necesaria de las medidas por adoptar, que seguro no son de alcance menor, tampoco. Ese, pues, es el motivo por el que me alegro al leer que:
El PP propondrá una Ley de lucha contra el cambio climático para que España sea uno de los primeros países del mundo que disponga de una norma específica para combatir este fenómeno, ha anunciado hoy el coordinador del programa electoral del partido, Juan Costa. En rueda de prensa en el marco de la Conferencia Política que el Partido Popular celebra en Ifema, Costa ha señalado que el objetivo es conseguir que España sea un “país de vanguardia” en la lucha contra el calentamiento global.
Aún dejando margen para el debate de los detalles, que seguramente surgirá, veo dos elementos tan esenciales como positivos: en primer lugar, siendo el más obvio, la clarísima asunción como prioritaria necesidad de adoptar medidas serias para paliar los efectos del calentamiento global; y en segundo lugar, el hecho que el PP está dispuesto a defender la necesidad de adoptar medidas tan concretas como medibles. Juzgando por los términos elegidos para el anuncio de este giro importante del PP, no se trata de un compromiso de carácter más o menos verbal con una voluntad de hacer cosas importantes, sino que se muestran dispuestos a fijar medidas con plazos y criterios de evaluación concretos.
Para mi, al margen de otras cosas, ese es un paso decisivo hacia adelante.
Es de esperar que aquella voluntad, precisamente por el anuncio de compromiso como cuestión de gran importancia, se traduzca en una actitud tan comprometida como constructiva, sea cual sea el resultado de las próximas elecciones generales del próximo 9 de marzo; está claro que, en todo caso por parte del PSOE, la cuestión del cambio climático ya está en el centro de su proyecto político, por lo que me parece razonable esperar que, sea cual sea el signo del próximo Gobierno, se pongan en marcha las medidas oportunas y los pasos concretos. Es lamentable que el proceso de búsqueda de consenso global sobre medidas a adoptar se haya visto demasiado mermado por fracciones domésticas, que al fin y al cabo no hacen más que hacerle el juego a un fortísimo sector empresarial — sobre todo en los EE.UU. — opuesto rabiosamente a cualquier medida significativa.
Ahondando un poco más en el caso de EE.UU., resulta lacrimógeno que la industria automovilística nacional (encabezada por los tres conglomerados de Ford, General Motors, y Chrysler) se resista rotundamente a la puesta en práctica de pautas legales más ambiciosas para el consumo de fuel de modelos nuevos. Y eso que tales medidas al fin y al cabo benefician a los propios fabricantes norteamericanos; como poco, al forzarles a desarrollar un producto mucho más competitivo, ya que los japoneses, coreanos y europeos les están dejando cada vez más atrasados con sus anticuados conceptos de coches dinosaurio de exageradas cilindradas y un consumo estratosférico.
También en buena medida procedente de los EE.UU. es el lobby anti-ahorro energético, del que las compañías de petróleo forman un núcleo duro, junto con otros compañeros de viaje más o menos circunstanciales, como son algunos sindicatos que protegen los puestos de trabajo en la minería de carbón, por ejemplo. La clara conexión, por no decir relación privilegiada entre los actuales ocupantes de la Casa Blanca con esas empresas, ha conllevado una durísima presión para que no avanzase demasiado el esfuerzo desarrollado a nivel mundial por dotar los acuerdos de Kyoto de políticas y medidas concretas.
Volviendo al caso español, tampoco exento de fuertes intereses industriales opuestos a esfuerzos significativos para combatir el descabellado crecimiento en las emisiones nefastas para el cambio climático, es desde luego esperanzador que, según se desprende de este anuncio como eje político fundamental por el PP, se comparta una base de honda preocupación, y más que nada, una firme disposición para tomar medidas concretas y de alcance.
Lo dicho: el asunto es de demasiada importancia como para buscarle cinco pies al gato, tratándose de una sólida base para afrontar, con un amplísimo horizonte compartido, uno de los mayores retos que tenemos entre todos. A final de cuentas, eso me parece más que suficiente motivo para dar la enhorabuena al PP por reconocer su responsabilidad compartida. Ahora, a ver lo que pasa en la práctica…










































