Apple v Cisco
Es curioso, pero tanto Apple como Linksys (la filial de productos de consumo del gigante poco conocido entre el público en general, Cisco Systems, Inc) persisten en referirse a dos productos muy, pero que muy afines como ‘iPhone’ - y ello sin vistas de un acuerdo entre las dos empresas que permita evitar una más que probable confusión de marcas.
Desde luego, y de no resolverse la disputa, se vislumbra otra batalla jurídica entre gigantes, y en este caso sobre un asunto de mayor calado que algún que otro patente o tecnología. Por un lado, Apple ya dejó de llamarse ‘Apple Computer’ desde hace meses, pasando sencillamente a ser ‘Apple’. Recientemente, Apple cerró un acuerdo amistoso con la compañia de los Beatles, Apple Corps, por lo que parece finalmente zanjado la serie de pleitos por el uso de la marca de la manzana. No son cambios sin significado. Con ello, Apple se prepara para rebasar ampliamente al mercado de sistemas informáticos, para entrar a fondo en el tremendo mercado de consumo de productos en los que la informática es sólo un núcleo de soporte para productos audiovisuales: música (sobre todo, con la gama de reproductores iPod), televisión digital y audiovisuales de ‘contenido diferido’ (desde un soporte ‘off-line’ como el DVD pasando por TV bajo demanda), y ahora también la telefonía digital.
Y ahí está otro enorme campo de batalla: las empresas de telefonía tradicionales libran una batalla campal para sobrevivir la introducción de nuevas formas de comunicarse. Ya se implantaron con enorme éxito los servicios inalámbricos — bien sea con la archiconocida telefonía móvil por GSM ‘clásico’, o la introducción de usos más allá de telefonía pura con la introducción de la ’segunda generación’ por GPRS, que permite más que conversaciones de mayor calidad sobre todo el intercambio y la consulta en directo de datos desde Internet, hasta con contenidos ‘multimedia’ — pero últimamente se presenta como serio competidor la propia red Internet. Es decir, allá donde Internet ofrecía una ampliación de servicios, añadiendo prestaciones nuevas, ahora Internet se ofrece como plataforma alternativa.
Desde hace muchos años se viene hablando de telefonía por Internet, mediante Voz sobre IP o VoIP en sus siglas inglesas; sin embargo, y más allá de empresas y organizaciones de tamaño medio y grandes, la telefonía por Internet no lo llegó al consumidor ‘de a pie’ - hasta hace bien poco. La nueva palabra mágica es SIP - una nueva plataforma tecnológica que permite al usuario comunicarse por voz (y hasta con imágenes en directo, con cámaras de vídeo) de una manera cómoda y, más que nada, baratísima.
El desarrollo y la paulatinamente creciente oferta de productos y servicios SIP está causando una revolución silenciosa, que sin embargo tendrá enormes consecuencias para los operadores de telefonía - y de ello son más que conscientes. No es tan novedoso el hecho que uno pueda conversar con una persona al otro lado del mundo por Internet; los múltiples servicios de mensajería ya vienen ofreciendo servicios de voz y hasta imágenes desde hace tiempo. La novedad diferencial es que productos como — sobre todo — Skype han madurado hasta el punto de ser fiable, cómodo y fácil de instalar y manejar. Y el ‘gancho’ de remate: para conversaciones entre usuarios de PC, tales conversaciones son 100% gratis.
Las empresas que ofrecen servicios de telefonía SIP responden ante esta tremenda oportunidad de abrir un nuevo mercado, cerrando contratos con proveedores de telefonía, lo que a su vez permite que un usuario de un servicio SIP por ordenador establezca llamadas a, o reciba llamadas de un usuario de teléfono tradicional. Y claro, una vez más, la economía de escala pasa su rodillo: el coste de llamadas por SIP a teléfonos fijos y móviles se presenta muy, muy competidor comparado con los precios del sistema de llamadas por telefonía tradicional. El hecho que Skype haya resuelto el gran escollo tecnológico de los cortafuegos — cada vez más comunes en los hogares, donde se comparte la conexión a Internet con varios equipos — ha servido de tremendo efecto palanca para que gente instale y use Skype, habitualmente con un mínimo de configuración necesaria para que funcione. Otros servicios SIP o bien aún no dieron con una solución satisfactoria, o no se ofrecen gratuitamente como Skype; esa diferencia marca las distancias.
Pues bien, ahora que la propia red Internet se presenta como serio competidor — y el uso de servicios SIP se dispara cada vez más — no sólo se ven afectadas las operadoras de telecomunicaciones. También entran de lleno las empresas que fabrican los equipos físicos que sean necesarios para SIP.
Y allá es donde volvemos al tema de esta entrada: el caso del iPhone es un curiosísimo caso de dos gigantes que ‘colisionan’ allá donde hace diez años pocos se habrían imaginado que se disputarían el mercado de telefonía móvil. Cisco es una enorme empresa relativamente desconocida entre el público en general, pero es sobre todo gracias a ella que funciona Internet: se dedican a desarrollar y comercializar equipos de comunicaciones vitales para la Red. Sobre todo sus encaminadores (’routers’) profesionales son de una legendaria calidad, y se ven instalados en casi todos los centros de proveedores de servicios Internet, en los operadores de comunicación (los que soportan el tráfico físico) y en las demás eslabones de la Red. Gracias a Internet, Cisco se convirtió en un gigante de las comunicaciones.
Para los consumidores, Cisco abrió una línea de productos bajo una marca muchísimo más conocida: Linksys. Sus routers ‘caseros’ para redes inalámbricos o Wi-Fi se venden últimamente como los churros frescos; de hecho, tengo uno aquí en mi casa, que me hace un gran y fiable servicio. Entre los muchos productos relacionados con Internet (hasta cámaras de vídeo inalámbricos y puntos de acceso para distribuir música y contenidos ‘multimedia’ de manera inalámbrica por toda la casa) Linksys también ofrece teléfonos inalámbricos, especialmente diseñados para funcionar por SIP, por ejemplo su modelo WIP300 u otro especialmente para ser usado con el servicio Skype, el WIP320.
¿Cómo pues es que Cisco/Linksys tiene un conflicto con Apple sobre algo aparentemente tan lejano como un teléfono? Pues el problema es que Linksys registró como marca, o quizá sería más correcto referirse a nombre comercial para un modelo o gama de productos, precisamente iPhone.
Por su parte, Apple está apostando muy fuerte por entrar a saco en el mercado de teléfonos móviles. No tanto porque sea poco concurrido — de hecho, muchos fabricantes conocidos de teléfonos móviles se retiraron del mercado por su tremenda competitividad — sino porque Apple tiene una visión muy ambiciosa de nuevas aplicaciones tecnológicas con o a partir del teléfono móvil. Si Apple ya dio la campanada con el tremendo éxito de sus reproductores iPod — más que nada, por la genial idea de combinarlo con un servicio de descarga de música muy barata desde Internet, por el iTunes — ahora están creando enormes expectativas con la anunciada introducción de su teléfono móvil multiplataforma, y cuyo nombre — anunciado también como iPhone — sigue la estela de los anteriores exitazos de Apple: iMac, iTunes, iPod…
La anteriormente mencionada supresión de la palabra ‘Computer’ de su marca corporativa es una indicación de esta ampliación de horizontes para Apple; otro claro indicio de este enfoque es que Apple hasta desplazó buena parte de sus ingenieros de desarrollo de software, que entretanto trabajan duramente para preparar la presentación de la nueva versión del sistema operativo MacOS X, que se llamará ‘Leopard’, a la división de desarrollo de software para el iPhone, cuyo lanzamiento comercial ahora está previsto para el mes de junio. Además, el lanzamiento de Leopard se retrasó hasta octubre - otra clarísima indicación del grado de importancia que los ejecutivos de Apple ponen en convertir el iPhone en un exitoso hermano de anteriores lanzamientos de producto novedosos. Y también queda claro que Apple ya no quiere perfilarse tanto como marca de equipos informáticos, sino como marca de productos personales multiuso y multimedia que se apoyan en informática, especialmente Internet.
Desde luego, los dos iPhone se diferencian en algo muy fundamental: el iPod de Linksys funciona mediante SIP sobre WiFi, mientras que los iPod de Apple muy probablemente funcionarán por una variante de GSM. Es decir, con un iPhone de Apple uno puede hacer llamadas desde cualquier sitio con cobertura de telefonía móvil, mientras que un iPhone de Linksys necesita la cobertura de una red inalámbrica WiFi. Siendo así, no se trata de productos funcionalmente idénticos, ya que un móvil por WiFi le hará un gran servicio al profesional que se mueve mucho y quien necesite puntualmente hacer llamadas desde lugares de acceso WiFi públicos, mientras que el iPhone de Apple está muy claramente dirigido al forofo de gadgets de última generación, siendo un teléfono que se puede usar como terminal de servicios plenos Internet, instantáneamente y en cualquier lugar donde sirva un móvil.
No obstante, para mí es impensable que los dos iPhone coexistan sin acuerdo comercial. La creciente popularidad de SIP (y concretamente de Skype) hará que, de una forma u otra, los dos gigantes de informática lleguen a un acuerdo.
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