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Apple v Cisco

April 19th, 2007 | No Comments | Posted in Ciencia y Tecnología, Informática, Internet, Varios

Es curioso, pero tanto Apple como Linksys (la filial de productos de consumo del gigante poco conocido entre el público en general, Cisco Systems, Inc) persisten en referirse a dos productos muy, pero que muy afines como ‘iPhone’ - y ello sin vistas de un acuerdo entre las dos empresas que permita evitar una más que probable confusión de marcas.

Desde luego, y de no resolverse la disputa, se vislumbra otra batalla jurídica entre gigantes, y en este caso sobre un asunto de mayor calado que algún que otro patente o tecnología. Por un lado, Apple ya dejó de llamarse ‘Apple Computer’ desde hace meses, pasando sencillamente a ser ‘Apple’. Recientemente, Apple cerró un acuerdo amistoso con la compañia de los Beatles, Apple Corps, por lo que parece finalmente zanjado la serie de pleitos por el uso de la marca de la manzana. No son cambios sin significado. Con ello, Apple se prepara para rebasar ampliamente al mercado de sistemas informáticos, para entrar a fondo en el tremendo mercado de consumo de productos en los que la informática es sólo un núcleo de soporte para productos audiovisuales: música (sobre todo, con la gama de reproductores iPod), televisión digital y audiovisuales de ‘contenido diferido’ (desde un soporte ‘off-line’ como el DVD pasando por TV bajo demanda), y ahora también la telefonía digital.

Y ahí está otro enorme campo de batalla: las empresas de telefonía tradicionales libran una batalla campal para sobrevivir la introducción de nuevas formas de comunicarse. Ya se implantaron con enorme éxito los servicios inalámbricos — bien sea con la archiconocida telefonía móvil por GSM ‘clásico’, o la introducción de usos más allá de telefonía pura con la introducción de la ’segunda generación’ por GPRS, que permite más que conversaciones de mayor calidad sobre todo el intercambio y la consulta en directo de datos desde Internet, hasta con contenidos ‘multimedia’ — pero últimamente se presenta como serio competidor la propia red Internet. Es decir, allá donde Internet ofrecía una ampliación de servicios, añadiendo prestaciones nuevas, ahora Internet se ofrece como plataforma alternativa.

Desde hace muchos años se viene hablando de telefonía por Internet, mediante Voz sobre IP o VoIP en sus siglas inglesas; sin embargo, y más allá de empresas y organizaciones de tamaño medio y grandes, la telefonía por Internet no lo llegó al consumidor ‘de a pie’ - hasta hace bien poco. La nueva palabra mágica es SIP - una nueva plataforma tecnológica que permite al usuario comunicarse por voz (y hasta con imágenes en directo, con cámaras de vídeo) de una manera cómoda y, más que nada, baratísima.

El desarrollo y la paulatinamente creciente oferta de productos y servicios SIP está causando una revolución silenciosa, que sin embargo tendrá enormes consecuencias para los operadores de telefonía - y de ello son más que conscientes. No es tan novedoso el hecho que uno pueda conversar con una persona al otro lado del mundo por Internet; los múltiples servicios de mensajería ya vienen ofreciendo servicios de voz y hasta imágenes desde hace tiempo. La novedad diferencial es que productos como — sobre todo — Skype han madurado hasta el punto de ser fiable, cómodo y fácil de instalar y manejar. Y el ‘gancho’ de remate: para conversaciones entre usuarios de PC, tales conversaciones son 100% gratis.

Las empresas que ofrecen servicios de telefonía SIP responden ante esta tremenda oportunidad de abrir un nuevo mercado, cerrando contratos con proveedores de telefonía, lo que a su vez permite que un usuario de un servicio SIP por ordenador establezca llamadas a, o reciba llamadas de un usuario de teléfono tradicional. Y claro, una vez más, la economía de escala pasa su rodillo: el coste de llamadas por SIP a teléfonos fijos y móviles se presenta muy, muy competidor comparado con los precios del sistema de llamadas por telefonía tradicional. El hecho que Skype haya resuelto el gran escollo tecnológico de los cortafuegos — cada vez más comunes en los hogares, donde se comparte la conexión a Internet con varios equipos — ha servido de tremendo efecto palanca para que gente instale y use Skype, habitualmente con un mínimo de configuración necesaria para que funcione. Otros servicios SIP o bien aún no dieron con una solución satisfactoria, o no se ofrecen gratuitamente como Skype; esa diferencia marca las distancias.

Pues bien, ahora que la propia red Internet se presenta como serio competidor — y el uso de servicios SIP se dispara cada vez más — no sólo se ven afectadas las operadoras de telecomunicaciones. También entran de lleno las empresas que fabrican los equipos físicos que sean necesarios para SIP.

Y allá es donde volvemos al tema de esta entrada: el caso del iPhone es un curiosísimo caso de dos gigantes que ‘colisionan’ allá donde hace diez años pocos se habrían imaginado que se disputarían el mercado de telefonía móvil. Cisco es una enorme empresa relativamente desconocida entre el público en general, pero es sobre todo gracias a ella que funciona Internet: se dedican a desarrollar y comercializar equipos de comunicaciones vitales para la Red. Sobre todo sus encaminadores (’routers’) profesionales son de una legendaria calidad, y se ven instalados en casi todos los centros de proveedores de servicios Internet, en los operadores de comunicación (los que soportan el tráfico físico) y en las demás eslabones de la Red. Gracias a Internet, Cisco se convirtió en un gigante de las comunicaciones.

Para los consumidores, Cisco abrió una línea de productos bajo una marca muchísimo más conocida: Linksys. Sus routers ‘caseros’ para redes inalámbricos o Wi-Fi se venden últimamente como los churros frescos; de hecho, tengo uno aquí en mi casa, que me hace un gran y fiable servicio. Entre los muchos productos relacionados con Internet (hasta cámaras de vídeo inalámbricos y puntos de acceso para distribuir música y contenidos ‘multimedia’ de manera inalámbrica por toda la casa) Linksys también ofrece teléfonos inalámbricos, especialmente diseñados para funcionar por SIP, por ejemplo su modelo WIP300 u otro especialmente para ser usado con el servicio Skype, el WIP320.

¿Cómo pues es que Cisco/Linksys tiene un conflicto con Apple sobre algo aparentemente tan lejano como un teléfono? Pues el problema es que Linksys registró como marca, o quizá sería más correcto referirse a nombre comercial para un modelo o gama de productos, precisamente iPhone.

Por su parte, Apple está apostando muy fuerte por entrar a saco en el mercado de teléfonos móviles. No tanto porque sea poco concurrido — de hecho, muchos fabricantes conocidos de teléfonos móviles se retiraron del mercado por su tremenda competitividad — sino porque Apple tiene una visión muy ambiciosa de nuevas aplicaciones tecnológicas con o a partir del teléfono móvil. Si Apple ya dio la campanada con el tremendo éxito de sus reproductores iPod — más que nada, por la genial idea de combinarlo con un servicio de descarga de música muy barata desde Internet, por el iTunes — ahora están creando enormes expectativas con la anunciada introducción de su teléfono móvil multiplataforma, y cuyo nombre — anunciado también como iPhone — sigue la estela de los anteriores exitazos de Apple: iMac, iTunes, iPod…

La anteriormente mencionada supresión de la palabra ‘Computer’ de su marca corporativa es una indicación de esta ampliación de horizontes para Apple; otro claro indicio de este enfoque es que Apple hasta desplazó buena parte de sus ingenieros de desarrollo de software, que entretanto trabajan duramente para preparar la presentación de la nueva versión del sistema operativo MacOS X, que se llamará ‘Leopard’, a la división de desarrollo de software para el iPhone, cuyo lanzamiento comercial ahora está previsto para el mes de junio. Además, el lanzamiento de Leopard se retrasó hasta octubre - otra clarísima indicación del grado de importancia que los ejecutivos de Apple ponen en convertir el iPhone en un exitoso hermano de anteriores lanzamientos de producto novedosos. Y también queda claro que Apple ya no quiere perfilarse tanto como marca de equipos informáticos, sino como marca de productos personales multiuso y multimedia que se apoyan en informática, especialmente Internet.

Desde luego, los dos iPhone se diferencian en algo muy fundamental: el iPod de Linksys funciona mediante SIP sobre WiFi, mientras que los iPod de Apple muy probablemente funcionarán por una variante de GSM. Es decir, con un iPhone de Apple uno puede hacer llamadas desde cualquier sitio con cobertura de telefonía móvil, mientras que un iPhone de Linksys necesita la cobertura de una red inalámbrica WiFi. Siendo así, no se trata de productos funcionalmente idénticos, ya que un móvil por WiFi le hará un gran servicio al profesional que se mueve mucho y quien necesite puntualmente hacer llamadas desde lugares de acceso WiFi públicos, mientras que el iPhone de Apple está muy claramente dirigido al forofo de gadgets de última generación, siendo un teléfono que se puede usar como terminal de servicios plenos Internet, instantáneamente y en cualquier lugar donde sirva un móvil.

No obstante, para mí es impensable que los dos iPhone coexistan sin acuerdo comercial. La creciente popularidad de SIP (y concretamente de Skype) hará que, de una forma u otra, los dos gigantes de informática lleguen a un acuerdo.

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Wes Clark ¡Presidente!

April 9th, 2007 | No Comments | Posted in EE.UU., Política, Wes Clark

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Ver el sitio de Wes Clark, Securing America - o sino StopIranWar.com, que sirve de plataforma para el esfuerzo denodado desempeñado por ‘mi’ Demócrata favorito para evitar que este país — mejor dicho, su Gobierno — se lance en una auténtica locura, y de la que parece que no se percatan suficientes personas en el mundo: la ampliación del conflicto armado hasta Irán.

(Gracias a Swing State Project por el toque de atención sobre este vídeo.)

Agregado bastante más tarde: para los interesados en la música que acompaña el vídeo, se trata de la canción ‘Mad World’, del mítico grupo británico Tears for Fears. ‘Mad World’ salió inicialmente como sencillo en el Reino Unido, en noviembre de 1982, y fue incorporado después en su primer disco titulado ‘The Hurting‘ y que se publicó al año siguiente. (Añadido el 12 de abril del 2007)

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La Malla Máxima Mundial

Cada vez me irrita más ver el prefijo www para sitios en Internet. Para empezar, uno nunca sabe cómo demonios pronunciarlo. Dependiendo del país, se podría escuchar doblebé doblebé doblebé o belarga belarga belarga o ubedoble ubedoble ubedoble. ¿Será porque apenas tenemos palabras en español que comiencen con el esdrújulo ‘w’?

Pero es que, además de incómodo y por ello contrario a la noción de ser un nombre fácil de comunicar, parte de la presunción de que el público en general es imbécil. Que yo sepa, ningún navegador oculta al prefijo ‘http://’ que identifica al protocolo de transporte de datos que se usa para encontrar la ubicación correcta del recurso en cuestión. Aunque puede teclearse indistintamente www.cnn.com así como http://www.cnn.com para llegar a la página de inicio de la cadena estadounidense CNN, al final se mostrará en dicha barra de navegación la dirección http://www.cnn.com. Funciona de las dos formas, y no sólo porque los navegadores se programan para ser lo más tolerante a fallos del usuario posible, sino porque por el mero hecho de usar un navegador — que precisamente sirve para navegar la güé — se presupone que el usuario no está pensando en un sitio y/o servicio ofrecido mediante FTP, ni de correo-E, ni de contenido audiovisual servido en directo, ni cualquier de los demás protocolos de comunicación por Internet que no sea HTTP. O sea, que el uso del dichoso www no es ni necesario desde el punto de vista puramente técnico, ni ‘intuitivo’ como dirían los forofos del anglicismo, o fácil de usar como digo yo.

De hecho, hay muchísimos sitios a los que de manera indiferente se accede sin necesidad alguna de teclear el www de los narices. Por ejemplo, este mismo sitio se halla disponible tanto bajo nv1962.net como www.nv1962.net. Pruébalo con CNN: se teclee su dirección con o sin el maldito bebebé, con o sin el prefijo de protocolo http://, se aterrizará igualmente en el mismo sitio de insulto institucionalizado al periodismo.

Existe una cierta controversia, que separa los así llamados puristas de los pragmáticos. Por si hiciera falta tal aclaración, me apego felizmente la rubrica de pragmático. Porque a mi modo de ver, y por muy supuestamente graciosa que sea la grafía en zigzag de aquellas tres letras peleles y afortunadamente raras en nuestro idioma, ni resulta necesario, ni es ajena a su condición fundamentalmente bárbara. Está bien que para términos e ideas nuevas se aplique una voz prestada de otro idioma. Precisamente en el ámbito de la informática, me parecen igualmente bellas las palabras computador, computadora, y ordenador.

También tiene su lógica aceptable el que se utilicen nombres compuestos por siglas tomadas del idioma que mayor difusión de a su conocimiento; no creo que cause confusión o incomodidad el que los hispanoparlantes nos refiramos a aquella plataforma de tecnología de telefonía móvil por GSM, y no SGM o menos aún SGCM. Volviendo al tema de la red de redes, también se refiere al protocolo HTTP por sus siglas en inglés; aunque es correcto traducir el significado de las palabras detrás de esas siglas con protocolo de transferencia de hipertexto, no habrá mucha gente que me entendería si hablase de PTH o PTHT, en lugar de HTTP.

El caso del bebebé es, sin embargo, singular y muy distinto al de de las siglas que mencioné anteriormente. No se trata de una referencia a una tecnología específica; el hecho que se refiera a contenido en Internet que se ofrezca específicamente por el protocolo HTTP tampoco puede usarse para distinguirlo de manera inequívoca. Por ejemplo, el contenido en Internet que se ofrece como ’seguro’ por medio de HTTPS está igualmente en la güé. Sitios que ofrecen contenido cifrado mediante una conexión HTTPS en muchas ocasiones usan el mismo prefijo del bebebé. Como poco, llamo el uso común del bebebé para contenidos y conexiones tecnológicamente bien diferentes inconsistente; en el fondo, lo llamo un bodrio innecesario.

Y es que hay alternativas. Ya en el año 1997, José Antonio Millán hizo la brillante propuesta de referirnos a la güé como la Malla Máxima Mundial: tiene como atractivos una analogía ¡encima al revés! del zigzag del bebebé. Por otra parte, resuelve un defecto semántico del término en inglés: la voz web sugiere un punto central, de donde surgen los hilos que conforman la telaraña de conexiones de Internet. Y en un principio, esa era efectivamente la arquitectura típica o topología de la Red: un servidor central, al que se conectan todos los clientes. Pero incluso al poco tiempo de fraguarse la noción de Internet, esa arquitectura centralizada dejó de ser, pasando en su lugar al de servidores, clientes, y hasta redes completas todas conectadas entre si, incluso de manera dinámica (es decir, que se crean conexiones y redes puntuales, en función de la demanda de información). O sea, que la idea de telaraña está horrorosamente desfasada. La propia palabra en inglés ha dejado de tener sentido desde un principio.

Y la idea de una malla resuelve con gran precisión aquella deficiencia: ni tiene una malla necesariamente un punto central, ni todos los hilos que la componen están necesariamente conectados entre sí. Se trata simplemente de un tejido, con muchas conexiones, y cuyas características permanecen indefinidas. La idea de una malla es, por ello, muchísimo más apta para el objeto indicado, que la telaraña que enmaraña a los hispanoparlantes en el trabalenguas del maldito bebebé.

Ya como guinda, el uso del prefijo ‘mmm’ brinda una bella y práctica oportunidad para identificar contenido en español. Se trata pues de una opción de identificación lingüística única y específica para contenido en español, a nivel mundial. En estos momentos, no hay identificación previa del idioma al verse una dirección que comienza con bebebé, ni se identifica a un sitio cuyo nombre termina en punto com como en español, en inglés o cualquier otro idioma. Y eso aparte de que cada país tiene su identificador individual; no hay identificadores en los nombres de sitios güé por idioma.

Ahora bien… ¿Y quién utiliza pues el prefijo ‘mmm’ para distinguir así un contenido en Internet de acceso por HTTP? Si quiere, haga la prueba usted mismo: teclee en la barra de dirección de su navegador mmm.nv1962.net - a ver si funciona, y si le lleva a este mismo sitio…

Ah, y me resulta bastante más fácil decir ememé que hablar de bebebé ¿no le parece?

Total: sugiero usar malla máxima mundial, que ya está bien del woriwaidiwasti.

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