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Olé sus Torrelodones

October 29th, 2006 | No Comments | Posted in España, Política, Sociedad

Así me gusta: personas con su convicción política, y rectas. Al igual que no me duelen prendas en lo más mínimo al denunciar actitudes que más que nada denotan una mentalidad de patio de párvulo, no me cuesta nada destacar con admiración una actitud honesta y fiel a la conciencia de personas que realmente desean mejorar la realidad, en lugar de ocultar o tergiversarla.

Véase el caso de Reyes Tintó y Jesús María Pacios, concejales por el PP en Torrelodones, al noroeste de Madrid. Según afirman en esa entrevista con el periódico El País a raíz de una denuncia de irregularidades ante la Fiscalía Anticorrupción, presentada el viernes, 28 de octubre por los dos concejales. En otro artículo dedicado al mismo tema en la misma edición de El País, Tintó y Pacios acusan de irregularidades concretamente al alcalde de Torrelodones, Carlos Galbeño; la Fundación de Estudios Superiores de Torrelodones, presidida por Mario Mingo, presidente del PP local y diputado por el mismo partido en el Congreso.

En este caso, cabe destacar que Tintó y Pacios fueron destituidos en el pasado 25 de julio como ediles por el PP, por “no seguir la disciplina del partido”. Lógicamente, ahora corresponde a la Fiscalía Anticorrupción determinar si efectivamente hay suficientes motivos para abrir una causa formal.

Pero en este caso, querría reseñar simplemente que estos dos ediles muestran una refrescante voluntad de hacer política basada en una sana combinación de convicción y de realismo, por encima de partidismos cerriles y estériles.

Espero que haya mucha más gente como ellos en el Partido Popular, dispuestos a defender sus ideas desde la rectitud y con voluntad de llevar la verdad hasta donde corresponda. Los ciudadanos nos lo merecemos.

Olé vuestros Torrelodones.

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Battlestar Galactica

October 28th, 2006 | No Comments | Posted in Varios

Tengo una debilidad por las películas y series TV de ciencia ficción. Quizá sea por romántico, quizá por mi fascinación por la tecnología; tal vez sea que me gusta pensar en situaciones de realidad alternativa, en la que la experiencia y los conocimientos del pasado se sacan por completo de su contexto, y reaparecen en una configuración nueva y desconocida, o tal vez sea el ejercicio de la imaginación proyectada al futuro lejano, que por definición desconozco; quizá sea una sensibilidad a trucos visuales y efectos especiales, y su resultante impresión de inmersión en otro mundo, o simplemente, una escapada temporal de lo cotidiano; seguramente, algo de todo eso habrá.

El caso es que con la serie Battlestar Galactica, el equipo productor ha logrado, en mi opinión, toda una obra maestra del género. Francamente, en un principio no me convenció para nada la idea de reavivar la legendaria serie de finales de los años 70, con sus Cylon cromados y sus voces monótonas y mecánicas, por no decir esos visores que luego reaparecieron en el capó de K.I.T.T. (no por demasiada casualidad, ya que el productor de ambas series era el mismo Glen Larson). Por muy entretenida que era esa serie, no le veía mucho margen como para repetir la estrechísima escenificación, siempre con los mismos protagonistas, siempre repitiendo las mismas batallas espaciales con siempre los mismos robot malos. Como pasatiempos inofensivo y fácil de digerir, muy grato. Pero ¿cómo poner al día una fórmula así de predecible en sus entregas?

Pues eso: que hace falta imaginación y coraje. Y vaya que sí lo tienen Ron Moore y David Eick, los dos productores responsables de esta nueva serie, que no tiene casi nada que ver con su precursor de tres décadas atrás, salvo el esquema básico de la historia: una flota espacial con unas pocas decenas de miles de seres humanos, supervivientes de una guerra con lo que fue su propia creación, en busca de un mítico lugar llamado Tierra.

Allá donde la vieja serie ofrecía básicamente una cadena de duelos con los marcianitos, como distracción digerible, la nueva serie emplea ese enfrentamiento existencial entre dos extremos opuestos como fondo para explorar temas que son muy reconocibles y de gran actualidad en nuestro mundo, variando la perspectiva desde la intimidad personal de un carácter hasta el dinamismo de una sociedad bastante variopinta, con intereses a veces cruzados y opuestos, y siempre con más que suficiente detalle como para reseñar que una sociedad no es un ente anónimo y masificado, como telón de fondo para las hazañas de las pocas estrellas protagonistas.

Y ya para colmo, en lugar de repetir la perspectiva plana de la serie original de humanos buenos y Cylon malos, la nueva serie ofrece vistas interiores del otro lado, que hacen mucho más difícil una simplón visión de nosotros contra ellos. Y eso, aparte de los temas de fondo que se usan para desarrollar la acción, desde dilemas de política nacional (como, por poner unos ejemplo nada superficiales, el empleo de métodos terroristas contra un enemigo muy superior, u otros dilemas de índole individual y moral, frutos de una ocupación invasora). La diferencia entre las dos series es brutal.

Es algo espectacular en todos los sentidos, la nueva serie. Para quien no tenga problemas existenciales con el inglés, vale ¡y muchísimo! la pena explorar el sitio de la serie, presentada por el canal Sci-Fi, aquí en EE.UU. Tienen entrevistas con los actores, los productores y otros participantes en la serie; pueden descargarse fondos de pantalla para el PC, los dos productores tienen su bitácora allí con todo lujo de detalles y anécdotas; se pueden descargar archivos de podcasting con comentarios de los productores a los que se puede escuchar mientras se vea la serie, y muchísimo más. Es divertidísimo explorar el sitio de la serie.

Espero que la serie despegue de nuevo, porque al parecer hubo un bajón de audiencia desde la temporada pasada; sería lamentable que se quede en solo tres temporadas. Es, desde luego, una serie que está muy por encima de lo que se suele producir para televisión en este país; para mí, es toda una obra maestra, ya no del género sino del oficio de crear series para TV que van más allá de plano y puro entretenimiento.

Quien pueda, que lo vea; además, las dos primeras temporadas ya están disponibles en DVD. A quien le guste la ciencia ficción llevada a la pantalla chica, no le debería faltar la serie en su colección. Hasta me atrevería a decir que, dado a elegir, me quedaría con Battlestar Galactica - incluso antes que la panoplia de series derivadas de Star Trek. Es así de espectacularmente buena.

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Transferencia de incompetencias ¡ya!

October 26th, 2006 | No Comments | Posted in España, Migración, Sociedad

Curioso. Por un lado, tener “talante” de dialogar con los partidos de la oposición es - según los chirridos de la pepista canaria Cristina Tavío - algo baboso. Dixit la sumamente erudita diputada por el pepe:

“lo que ofrecen a los ciudadanos es un pacto para vender humo, eso sí: bajo la hogera del falso consenso - el buen rollito del baboso talante.”

Oh cielos. Será pues que de veras prefieren que el PSOE les pague con la misma moneda que el Gobierno de Aznar, cuando pasó al Congreso por el rodillo de su mayoría, sin admitir más que simbólicas críticas. Ni aportación ni contribución ni leches: ¡aquí manda el del bigote!

Más curioso todavía que el PSOE persiste en llevarles la contraria a los portabigotes, erre que erre con el talante en el Congreso.

Pero en fin, es de suponer que a los pepistas les va mejor chillar, patalear y hacer el espantoso ridículo inútil desde la oposición, ya que de mostrar un cierto grado de seriedad y talante constructivo, se les podría confundir con un partido serio con suficiente entidad como para gobernar. Ellos mismos.

Si cabe más curioso todavía es la estrategia pepista de echar balones fuera, achicando su credibilidad con un descarado desprecio hacia las competencias propias de la comunidad autónoma canaria. A mi, todo ello me sugiere que los pepistas tienen el talante más o menos baboso de pensar que a los canarios no se les puede dejar solos, a falta de una vuelta al cobijo seguro de un gobierno todopoderoso en Madrid.

¿Habrá canarios listos que no estén por la labor de resignarse a su propia incompetencia?

Para algo cobrarán sus impuestos, pagando a sus funcionarios con ingresos de turismo alimentado por productos criados con mano de obra barata, importada y más que nada despreciada. Como en los viejos tiempos: labrar el campo de verdad, eso es cosa de negros. Ahora bien, tener talante baboso de señorito, ¡eso sí que sí! Arda la hoguera de las vanidades pepistas, que la vida es breve, y el electorado, una masa de burros.

La verdad es que no se muy bien - aunque tampoco me quebraré los sesos en darle más vueltas a un planteamiento ajeno - lo que es peor: la tremenda arrogancia de una panda autocastrada de necios engreídos, o la habilidad con la que tantos canarios se dejan engañar tan vilmente por esa demencia hecha turba asquerosa.

En fin, que se aguanten. Desde luego, de poco les sirvió el juego de pobres de la película. Y es que la Merkel tiene razón, tanta como la tienen los del PSOE: o se hace algo serio a nivel europeo, o no vale ningún planteamiento de ideas ni opiniones, ni menos aún quejas sobre avances de la ultraderecha. Y menos aún, cacarear de una Europa de las regiones, que entre tanto se va mostrando esquizofrénica, achicada y presa de su miedo al desconocido.

Y yo que pensé que la política era básicamente el arte de lo posible… No así para los pepistas, que se untan de fieros y fuertes, tanto así, que no se percatan de sus meadas y cagadas de pantalón.

Cámbiense, que echáis pestes, so imbéciles de boca grande y sesos de mosquito.

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