by nv1962 | Mayo 14th, 2006
Hay que tener memoria larga para recordar otro caso tan espectacular de caída en picado en las encuestas sobre el Presidente de EE.UU. Teniendo en cuenta que aún estamos a seis meses de elecciones para el Congreso y el Senado, con muchos republicanos reticentes a salir en fotos en la cercanía de Bush, y que quedan más de dos años hasta las próximas elecciones presidenciales, el camino hasta noviembre del 2008 podría convertirse en un auténtico calvario para esta Administración.
Por tanto, el 29 por ciento que todavía ve con buenos ojos la gestión del equipo de Bush tiene más que tiempo para desplomarse por debajo de las bajísimas cotas del Presidente Carter (que llegó al 25% de aprobación) o de Nixon, con cifras similares en el momento álgido del escándalo de Watergate, o incluso el fondo tocado por el Presidente Truman (24%) cuando, en plena guerra en Corea, sustituyó fulminantemente al popular general (y héroe de la II Guerra Mundial) Douglas MacArthur.
Entre el creciente escándalo de las escuchas masivas y la colección de datos de llamadas de decenas de millones de ciudadanos en EE.UU., otro escándalo que implica a los colaboradores más estrechos de Bush en trapicheos todo menos limpios, seguramente no le ayudarán al Presidente a superar su actual carrera al fondo. Más le dolerá que según otra encuesta reciente, el antecesor de Bush, Bill Clinton, goza de bastante mayor prestigio - y eso que Bush prácticamente ganó las elecciones como ‘la alternativa opuesta’ de Presidente Clinton, haciendo todo lo posible para erradicar el legado de éste.
Es por ello que la probable caída inminente de Karl Rove está tan cargada de significado: es ni más ni menos el escalabro total de un equipo que no hace tanto parecía imparable, con mayorías suficientes en el Congreso y Senado, y hasta cambiando el signo político al Tribunal Supremo - y ahora, tan cerca de perder casi todo el capital político acumulado por los herederos de Nixon. Bandazos da la vida.
Y para los republicanos, un varapalo que traerá consecuencias enormes, al fracasar ‘la coalición monstruosa’ de ultra-conservadores, fanáticos grupos religiosos, el grupo enigmático de intelectuales neo-conservadores, liberales (en vernáculo estadounidense: ‘libertarios’), que en definitiva supo convencer a la clase media y rural (por supuesto, mayoritariamente blanca) que la ‘revolución de Reagan’ tenía su heredero natural en George W Bush.
Curiosamente, los demócratas aún no parecen haberse puesto de acuerdo, ni siquiera aparentan tener ideas concretas (por marginales que pudiesen ser sus portavoces, simplemente no se les ve) para cobrarse la tremenda oportunidad que los propios republicanos les están poniendo en bandeja. Vamos, que la crisis política puede ir para largo, muy largo, sin necesariamente salir los adversarios demócratas como algo más que circunstanciales ganadores de las elecciones del próximo mes de noviembre, que muy probablemente servirá más bien de válvula de presión para el electorado para castigar a los republicanos, sin necesariamente implicar un resultado, en un sentido u otro, para noviembre del 2008 cuando toquen las próximas elecciones presidenciales.
Posiblemente relacionado / Possibly related:










































