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Con ojos de pez

March 23rd, 2006 Posted in España, Medios de comunicación, Terrorismo

La larga distancia del ámbito físico donde se produce un determinado suceso de gran envergadura y repercusión socio política sirve, en bastantes casos, de filtro moderador ante la abundancia de sentimientos que suscitan los hechos en el lugar donde se producen. En cierto modo, me siento privilegiado al encontrarme a unos nueve mil kilómetros de España cuando llega la noticia del anuncio de un “alto el fuego permanente” de ETA. Con la profunda panoplia de sensaciones que para mí evoca el fenómeno del terrorismo en una sociedad abierta y democrática, esa distancia ayuda a templar los ánimos, que es tan importante al encajar lo que ahora sí parece ser, como lo dijo el Presidente Zapatero en su primera comparecencia en el Congreso tras el anuncio, el “principio del fin” de la violencia.

Como es lógico, la misma noticia no tiene ni la misma relevancia ni el mismo marco de referencia para todos. Formando una suerte de círculos concéntricos, no se valora con igual interés en el País Vasco que en el resto de España, o en países vecinos (sin menoscabo de la peculiar situación de Francia, por las tres provincias vascofrancesas), o en la región (Europa), sin ir más allá - por ejemplo, a los EE.UU. Y ya que resido en aquel país, tengo la peculiar oportunidad de observar desde más cerca y con mayor detalle el reflejo particular que la noticia tiene en los medios en este país.

Ayer ya indagué un poco en el tema del eco inicial de la noticia en los medios electrónicos de habla inglesa. Hoy, el día después, me levanté con muchísimo interés por ver cuál iba a ser el reparto de opiniones ante una noticia que me parecía lógico esperar que suscite por lo menos un mínimo grado de interés, por distante que sea su origen, visto la relevancia que tiene el fenómeno de terrorismo internacional en este país, a raíz de la terrible masacre del 11-S, y que desencadenó una serie de hechos, desde (por ejemplo) la guerra y ocupación de Irak, pasando por el 11-M en Madrid y sus repercusiones en el ámbito político, tanto nacional como internacional. Pero la realidad es que parece como si no se hubiera producido: salvo que uno vaya buscando la noticia, será difícil dar con ella. Entre los medios en EE.UU., la noticia ha pasado prácticamente desapercibida; con la salvedad de algunos artículos aparecidos principalmente ayer al respecto en los portales de los grandes medios informativos, hoy es difícil encontrar un artículo valorativo sobre el asunto.

Y es curiosa esa situación: por ejemplo, una simple búsqueda en Google de los términos “eta cease fire zapatero” abunda en casi 500 artículos resultantes - todo menos un resultado que sugiera desinterés. Es más, en la versión inglesa del portal de noticias de Google, la “rúbrica predefinida” (el conjunto de artículos relacionados al tema, considerado como ítem noticiero predefinido) muestra en estos momentos casi 800 resultados.

El caso es que, entre esa enorme cantidad de artículos, escasean relativamente los artículos aparecidos en medios “locales” de los EE.UU. Y francamente, esa es la diferencia entre una noticia típicamente “extranjera” y otra de repercusión en estos lugares. Para muestra, dos botones (haz clic en cada miniatura para abrir la imagen en una ventana separada) que muestra dos grupos, ambos con tres “noticias temáticas”: noticias internacionales, y noticias nacionales (entiéndase, de los EE.UU.) y fíjense en el número de artículos hallados / agrupados por noticia:

google-USnews060323.gif google-WORLDnews060323.gif

(A la izquierda, un bloque de noticias nacionales, a la derecha las internacionales. Las imágenes se captaron esta misma tarde, a las 14:27, de Google News.)

Ahora bien, que quede claro que no puede derivarse una dimensión de “importancia” a raíz del número de artículos relacionados que se indican, de por sí. Muestran meramente una indicación de la magnitud del eco que la noticia en cuestión tiene entre medios electrónicos, sin entrar ni en la extensión de los artículos, ni en la profundidad (vamos, la “calidad”) de ellos, ni mucho menos en el perfil de los medios en los que aparecieron, ya que vale (mejor dicho: “cuenta”) tanto un artículo del Washington Post, por ejemplo, que uno del Reno Gazette-Journal, el periódico regional editado aquí en Reno, Nevada. Además, cabe reseñar que las noticias “internacionales” casi necesariamente tienen un mayor número de reflejos que los nacionales: en el caso de las noticias internacionales se suman a los artículos de medios nacionales muchos más artículos procedentes de medios internacionales que en el caso de las noticias nacionales, que por lo general tienden a ser reflejados más bien “solamente” en medios nacionales. También hay que tener en cuenta que la aparición de una determinada noticia no significa que otros temas tengan menor número de artículos; según explica Google, la ponderación del peso de “lotes” de artículos se rige por muchos factores más allá de simples conteos. Y por supuesto, no hay que desestimar tampoco la enorme importancia del momento de la instantánea: los husos de cada zona geográfica imponen también su ritmo, dando lugar a ciclos y oleadas de noticias, cada uno con su propio efecto ambiental. Todo esto impacta en la “validez” de un determinado plano informativo, como puede ser reflejada en las captaciones mostradas arriba.

Ahora bien, aún con esas observaciones en mente, estas instantáneas de noticias sí que permiten una comparación limitada que, a mi modo de verlo, ilustra algunos fenómenos curiosos que contrasta con lo que algunos piensan, creo erróneamente, es una aldea noticiera global. Desde luego, estoy convencido que a instantaneidad y universalidad del soporte de Internet no resta fuerza a las costumbres y tradiciones regionales, y a pesar del creciente efecto homologador tanto del inglés como idioma de transporte internacional de ideas como del formato semi impuesto por las características (y limitaciones) propias de páginas Web en general.

Las tres noticias internacionales mostradas son:

  • El alto el fuego permanente anunciado por ETA;
  • La renuncia de Sonia Gandhi a su escaño parlamentario;
  • El procesamiento de un hombre en Afganistán por convertirse al cristianismo.

Las tres noticias del ámbito estadounidense mostradas son:

  • Búsqueda masiva de dos niños desaparecidos hace cinco días en Milwaukee, Wisconsin;
  • Rescate de una familia atrapada durante dos semanas por la nieve en los montes de Oregón;
  • Desautorización del Tribunal Supremo a la policía al registrar un hogar sin permiso del sospechoso, pero con el permiso de su esposa.

Una vez más, recuerdo que tomé esas instantáneas a las 14:27 (hora pacífica, que son 8 horas menos que la hora en Greenwich, o tiempo universal). En Madrid, por ejemplo, eran las 23:27 de la noche, y en Nuevo Delhi, las 3:57 de la madrugada.

Sin entrar en la envergadura ni tan siquiera el fondo de cada noticia, es interesante ver la noticia relacionada al escenario político en la India entre los más destacados. Ciertamente, habrá pesado en ello tanto el efecto de husos horarios y ciclos de noticias a la que aludía anteriormente, así como la creciente presencia del país en el escenario internacional, reflejo a su vez también del galopante crecimiento de medios online en ese país. Claramente, los días en los que dominaban los mayores medios y agencias de noticias en los EE.UU. y otros pocos más en Europa son cada vez más distantes.

Pero eso no quiere decir que no tengan su peso. Y parece precisamente ilustración de aquello que figure entre lo más destacado el caso en Afganistán del desgraciado hombre ex musulmán convertido al cristianismo, que se enfrenta a una posible pena de muerte por su cambio de fe. De no ser un tema que transcurre con el fondo de la presencia de tropas estadounidenses en el país, en el marco de la llamada guerra contra el terror, y tras derrocar el régimen teocrático de los Taleban, además de la evidente dimensión de enfrentamiento religioso, no generaría normalmente mucho interés entre la clase política de los EE.UU. Dicho de otro modo, resulta harto dudoso que la noticia sobrepase el umbral de los faits divers de no verse implicado en este caso intereses políticos propios de la clase política estadounidense, justificando así la atención para un solo caso de posible imposición de la pena de muerte, por aparentemente muy arbitrario que se pueda considerar en este caso. Tengo la sensación de que seguramente habrá más casos en este mundo, y que se desarrollan en estos mismos momentos, que cuentan con un grado de empatía mediática y política sustancialmente menor de lo dispensado al caso afgano.

Vamos, que el mero hecho de ser noticia un determinado asunto podría perfectamente justificar atención para convertirlo en noticia en sí… Pero no es ni el lugar ni mi intención. Lamentablemente para el pobre señor converso afgano, lo sirvo de mero ejemplo del curioso dinamismo mediático, que en este caso parece favorecer más con su atención un caso único y extraordinario, casi como curiosidad moral elevada de la cotidianidad de una cruenta situación generalizada del país.

Tal aspecto de arbitrariedad moral, que creo se asemeja al grado y el nivel de atención para sucesos o faits divers en este país, se ve ilustrado también por las noticias nacionales referidas arriba.

No es para menos que de los tres ítems nacionales más destacados, dos son de esa misma índole. Aquí se rubrican tales sucesos con frecuencia como siendo de human interest, aunque no estoy del todo seguro que sean inhumanas otras categorías de noticias. El caso es que hay, con perdón por el juego facilón de palabras, una avalancha de noticias sobre una familia rescatada con vida tras haber estado atrapada durante dos semanas en las montañas. La otra, sobre dos niños desaparecidos desde hace casi una semana. No quiero salirme del tiesto, pero resulta que en un año dado murieron 5.285 niños en EE.UU. por armas de fuego (según estos datos, al parecer de 1997). Y con amplio respaldo parlamentario, el Presidente Bush eliminó, por activa o pasiva, leyes que por ejemplo restringen la venta y la tenencia de determinadas armas peligrosísimas, así como la responsabilidad por lo civil de industrias de armas de fuego ante reclamaciones de víctimas. Eso, sin entrar en la ristra de otras medidas que directamente y de forma negativa impactan en las vidas de muchas criaturas en este país. Lo que quiero decir es que la atención por estos dos niños en Milwaukee no se fundamenta en un esfuerzo generalizado y extraordinario por velar por el bienestar de nuestros pequeños, hasta el punto de eclipsar atención dada a otras noticias de índole nacional. Es, en cambio, y según lo veo, más bien una ilustración más de la predilección por lo moralmente extraordinario en un caso aislado y abstraído del resto, casi a ciegas. Como la familia rescatada con vida de los montes de Oregón, no es todo empatía lo que luce; intuyo un elevado grado de morbo subyacente que empuja determinadas noticias a la superficie, y otras, para abajo pues.

Visto así, la práctica nula visibilidad de la noticia del anuncio del alto el fuego de ETA entre los medios estadounidenses parece casi lógico: ¿cómo se interesarían por algo que dijo algún grupúsculo en un país remoto sin relevancia nacional ni personal? Así, así de crudo.

No importa que existen factores de fondo que fácilmente se podrían introducir para así esclarecer la perogrullada que tiene cierta relevancia la noticia de un grupo terrorista que renuncia a la violencia, siendo relevante para un país que se ha declarado precisamente en guerra a escala mundial contra el terrorismo. Existen esos factores, como puede ser que el anuncio sea fruto de un desarrollo acelerado más o menos directamente por los atentados del 11-S y la guerra de Irak, por mencionar otro tangente relevante.

El caso curioso, por no decir triste, es que no se niega tal relevancia; tal línea de argumentación no encuentra oposición, ni profesional ni ideológica. Lo tristemente cierto es que simplemente se desconoce que se haya producido la noticia.

Lo comprobé; para salir de mis dudas al respecto, y desde luego con el máximo respeto hacia las bases o los argumentos que pudiesen haber servido en la decisión de ignorar la noticia, me puse en contacto con la redacción del periódico local, el Reno Gazette-Journal o RGJ, sin más afán que preguntar cómo se opina en la redacción de un periódico, precisamente regional, sobre el asunto de selección de una tal noticia, teniendo el fondo del terrorismo nacional.

Lo planteé con una pregunta informal a Frank Mullen, uno de los redactores veteranos del RGJ, especializado en temas de actualidad local, y quien, con suma amabilidad y más paciencia todavía si cabe, me comentó a modo de ilustración una anécdota personal. Hace años, trabajó como redactor de noticias de agencia, en algún otro periódico. En esos momentos, la situación en Filipinas daba bastante de sí; las agencias de noticias producían continuamente artículos, análisis, reportajes, crónicas, etc. El entonces joven Frank no entendía por qué recibía tan poco espacio el tema; armado de artículos, abogó apasionadamente por hacer algo, escribir más sobre los acontecimientos en Filipinas. Su redactor jefe no compartió su entusiasmo. Lentamente sacudió la cabeza, y dijo con cierta solemnidad: “Son tambores lejanos.” Con una sonrisa el Sr. Mullen agrega que, en ese momento, estaba tan enfadado que le contestó a su jefe que le diera un gráfico, un mapa, algo - cualquier cosa para servirle de guía, para saber cómo por ejemplo la muerte de cinco canadienses resulta de mucho mayor interés que la noticia de cientos de muertes en las Islas Filipinas. Esa anécdota seguramente sirvió de referente.

El caso es que la noticia no se niega. Simplemente, se desconoce. Comencé con las distancias, que pueden ser benéficas al servir de moderación de sentimientos y visceralidades que, visto con más calma, no vienen a cuento. Creo que he de añadir algo más a la distancia: obramos en esferas, con un medio ambiente propio, que determina tanto nuestra visión como nuestra ceguera.

Como peces en una pecera, pues. Nuestros ojos están hechos a la medida de nuestro ambiente, y si nos salimos de él, quizá sea mejor no medir la realidad por observación propia.

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