Felonía popular

by nv1962 ~ July 27th, 2005. Filed under: España.

Agregado más tarde: he observado que muchos aterrizan en esta página al buscar la definición del vocablo ‘felonía’. ¿Qué significa pues ‘felonía’? Según el Diccionario de la Lengua Española la palabra significa: ‘Deslealtad, traición, acción fea’. Me horroriza ver cómo algunos diccionarios bilingües inglés-español cometen la deslealtad, la traición y la acción fea de propagar como supuesto significado adicional lo que en realidad es el falso cognate felonía/felony: son palabras que se asemejan en su apariencia, pero tienen un significado bien distinto. La voz inglesa ‘felony’ tiene su traducción correcta al español con ‘delito mayor’ - jamás debe usarse “felonía”. Ea pues, ¡que quede claro!

Bastante obcecados han de andar en el Partido Popular, viendo como están sus protagonistas desempeñando su papel de principal partido en la oposición, y a la vista de expresiones cada vez más viscerales de rencor y victimismo que atisban poca capacidad de alternativa y menos imaginación aún.

Una cosa es constatar que los representantes electos del PP se empeñen con sorprendente ahinco en refrendar el resultado de las elecciones del 14-M del año pasado, cuando su partido se convirtió en una fuerza en la oposición. Otra cosa es que su actual evolución retórica represente un flaco agradecimiento al apoyo que recibió del sector conservador del electorado. Claro que, desde un punto de vista ciegamente partidista, podría parecer estupendo tal proyecto de automarginación puesto que no deja de ayudar a consolidar la posición de su principal adversario político, actualmente en el Gobierno del pais.

Sin embargo, y cabe decir afortunadamente, el electorado viene mostrando desde el retorno de la democracia, formalmente en el día 6 de diciembre de 1978, madurez a la hora de ejercer su derecho al voto, buscando combinar lo necesario, lo deseable y lo posible, y sobre todo, exhibiendo cautela allá donde considere oportuno dictaminar una alternancia en el poder. Esto último queda nítidamente reflejado en los estrechos márgenes electorales, que dieron lugar a los tres vuelcos parlamentarios hasta la fecha: el primero en 1981, cuando el gobierno cristiano demócrata de Calvo Sotelo cambió a ser el gobierno socialista de González, el segundo en 1996, dando lugar al gobierno de Aznar, y el tercero en el año pasado, estableciendo el actual gobierno de Zapatero.

No pienso ocultar que, personalmente, estoy satisfecho con el actual reparto de escaños en el Congreso de Diputados, con ZP presidiendo al Gobierno de la nación. Pero me horroriza tener que constatar a estas alturas que cuesta cada vez más distinguir entre la ramplona y ciega retórica antiespañolista de los ilegalizados batasunos y aquella antisocialista de los peperos. Basta con sustituir nombres propios para ver una preocupante tendencia a la similitud retórica; un descarado afán de sectarismo frentista y desconectado del bien común al que, encima, dícense que apelan. Grave ya es la utilitaria interpretación del juego político; peor aún es el tono y la clave netamente destructiva de los interlocutores de sendos extremos de la navaja. A estas alturas de contienda global con perversiones terroristas, más que sobran cascadas retóricas de mal en peor, y que no hacen más que vislumbrar un teatro de cruzadas y yihadismos.

Anteriormente, me pareció casi graciosa la búsqueda callejera del perdido papel en la oposición del PP. Pero es súmamante penoso que se entienda tal proceso de transición, no como alentadora de redefinición para un deseado futuro en el gobierno, sino como justificación motivante de una actitud que además de netamente reactiva, es visceralmente frentista. En lugar de conjugar críticas con ideas o propuestas imaginativas y prácticas, se obsesiona con el pasado, burramente empleando el presente como misil revisionista y retroactivo, en lugar de extrapolar lecciones para el futuro.

Ya lo que faltara para completar esta triste agenda de progresión hacia el pasado es que se presenten unos desalmados criptofranquistas que lleven su retórica del odio a la práctica.

Tristemente, no lo veo tanto como un desorbitado tremendismo. Hay varios ejemplos de comportamiento en público que son, más allá de profundamente deleznable, delatores de un talante abiertamente antidemocrático, y que confunde de manera terrible el fondo con las formas. He aquí una selección de recientes manifestaciones de la sinrazón de ciertos sectores de una derecha que, enarbolando su más que legítimo derecho de expresar su opinión, al parecer no puede remediar una degeneración de sus sentimientos en público.

Conocidas son las imágenes de supuestos seguidores del PP que se manifestaron cuatro días después de las elecciones del 14-M.

El día 22 de enero de este año, vimos las tristes imágenes de un conato de agresión al ministro de Defensa, José Bono, cuando éste participó con miembros de su familia en Madrid en una marcha en solidaridad con las víctimas del terrorismo:

Increpan al ministro Bono

El 11 de junio de este año, el Ayuntamiento de Salamanca convocó una manifestación contra la devolución del Archivo de Salamanca a su dueño histórico, que es Cataluña. Para esa manifestación, el PP fletó 170 autobuses; aunque discrepe yo totalmente con su criterio en este asunto, puedo llegar a comprender el afán de los populares por mostrar su rechazo a lo que el secretario general del PP, Ángel Acebes, calificó como el propósito de “fragmentar lo que representa a todos.” Pero de ahí, a lo ilustrado en el siguiente fragmento del artículo del enlace anterior, hay un abismo:

Los manifestantes han coreado gritos como “Se nota, se siente, España está presente” y pancartas en las que puede leerse, entre otras consignas “Zapatero, España ni se regala ni se vende”, “Carod cabronazo, baja tú a por los legajos” o “Zapatero y Caldera, traidores de su tierra”. La manifestación está encabezada por la cúpula del PP: su secretario general, Ángel Acebes; los portavoces en el Congreso, Eduardo Zaplana, y el Senado, Pío García Escudero; la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre; así como el de Castilla y León, Juan Vicente Herrera; el vicepresidente segundo del Senado, Juan José Lucas, y el ex presidente de la Junta Jesús Posada.

De poco sirve que posteriormente se desdiga de “una pancarta inconveniente.” Si se estima oportuno hacer un acto de presencia a tuti pleni habrá también que asumir un grado mayor de responsabilidad por el carácter impuesto a la manifestación. No en vano el refrán popular recuerda que no se puede comulgar con ruedas de molino…

El secretario general del PP se refirió a la manifestación en defensa de la unidad del Archivo de la Guerra Civil y destacó que en ella participaron “de manera correcta, pacífica y normal” más de “cien mil ciudadanos”. Expresó la “desaprobación” de su partido por “una pancarta inconveniente” dirigida al presidente de ERC, en la que aparecía dibujado un ataúd con la frase “Carod ésta es tu casa” pero insistió en que se trató de un hecho “aislado”. Sobre el anuncio del líder de ERC de que iba a presentar una denuncia por las amenazas recibidas en la manifestación, Acebes afirmó que se trata de “una declaración exclusivamente política” porque el PP “ni llevaba esas pancartas, ni insultó a nadie”.

Sobre ese “cartel inconveniente” habrá algo más que opinar, sobre todo resultando que fue más que uno solo, según el periodista de Europa Press:

Algunos de los asistentes a la manifestación celebrada ayer en Salamanca por la unidad del archivo profirieron amenazas de muerte contra el presidente de ERC. Los asistentes mostraban pancartas que rezaban lemas como “Rovira al paredón” o “Carod esta es tu caja”, junto a un dibujo de un féretro.

Hablando de hechos inconvenientes, y en esta misma semana, se multiplicó la cacofonía de una oposición, vociferando críticas por lo que presuntamente sería una visita oportunista y/o tardía del Presidente Zapatero a la zona quemada en el catastrófico incendio de Guadalajara. Pedro Muñoz inicia su artículo de opinión en el periódico ABC así:

Con un poco más de talante o con algo menos; con una sonrisa mayor o menor, o con unas ayudas más o menos ambiciosas, lo cierto es que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, eligió el pasado domingo en Guadalajara el mismo tipo de viaje que en su día -el 14 de diciembre de 2002- hizo a Galicia el entonces jefe del Ejecutivo, José María Aznar, en plena crisis del «Prestige». Curiosamente, dos líderes que parecen estar en las antípodas actuaron de forma muy similar; tarde y sin querer tener el menor contacto con los ciudadanos para evitar abucheos e insultos de personas que tanto en una tragedia como en la otra se sintieron abandonadas por la Administración. La visita a la zona arrasada por el incendio que costó la vida a once miembros de un retén forestal también estuvo precedida, como la realizada a la costa gallega, por un viaje internacional. Zapatero estuvo en China los días inmediatamente anteriores, mientras que Aznar asistió a la cumbre europea de Copenhague, donde se tomaron decisiones sobre seguridad marítima relacionadas con el «Prestige». Además, la presencia de ambos políticos fue muy breve. Zapatero permaneció en la zona aproximadamente un par de horas, tiempo que aprovechó para sobrevolar la superficie calcinada; hablar con su compañero de partido y presidente castellanomanchego, José María Barreda, con su ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, con determinados alcaldes y también con algunos miembros de los retenes; y visitar la barbacoa de Riba de Saelices donde comenzó el siniestro. También, por supuesto, encontró los minutos necesarios para hacer unas declaraciones a los pocos periodistas que tuvieron tiempo de llegar al lugar -a la mayor parte de los medios se les avisó del viaje sólo 45 minutos antes-, en las que anunció más ayudas y la declaración de zona catastrófica. Aznar permaneció tres horas en la torre de control de La Coruña, sede del Centro de Coordinación de Salvamento marítimo. Allí se reunió con el presidente gallego y fundador de su partido, Manuel Fraga; con su entonces vicepresidente, Mariano Rajoy; con el delegado del Gobierno, el consejero de Pesca y el secretario general de la Presidencia; con el alcalde de La Coruña, el socialista Francisco Vázquez, y con los presidentes de las Federaciones de Cofradías de Pescadores y algunos representantes del sector mejillonero. Luego, ofreció una rueda de prensa en la que anunció «importantes» ayudas y, ya de vuelta a Madrid, sobrevoló la zona del desastre.

O sea, se sugiere que Zapatero es un tanto hipócrita ya que, presuntamente, respondió de la misma manera ante el catastrófico incendio de Guadalajara, de lo que hizo Aznar ante el catastrófico hundimiento del “Prestige.” ¿Cuál es aquí el dato inconveniente? Pues bien, el incendio de Guadalajara se declaró el sábado 16 de julio, y la visita de Zapatero se produjo el domingo 24, a los pocos días de haberse controlado el incendio. El “Prestige” comenzó a vertir petróleo el 13 de noviembre del 2002, como consecuencia de una avería, que acabó partiendo en dos y hundiendo al tanquero monocasco seis días más tarde, el 19 de noviembre. Pero Aznar no visitó la zona afectada por los vertidos a lo largo de la costa gallega, cantábrica y del País Vasco, hasta el 14 de diciembre. Toma ya.

Transcurrió, pues, un poquito más tiempo que una semana, antes de celebrarse la Cumbre Europea. No solo eso, sino que Aznar tuvo tiempo de sobra para asistir anteriormente a otra cumbre, en Málaga: la XV Cumbre Hispano-Francesa que se celebró el 26 de noviembre con el Presidente francés, Jacques Chirac. Será muy complicado eso de viajar a las costas gallegas; curiosa circunstancia que en esos mismos días, el 13 y 14 de diciembre, se celebró en A Coruña una conferencia sindical europea para tratar precisamente el asunto del desastre del “Prestige”. (Por cierto, las conclusiones y recomendaciones de esa conferencia son dignas de lectura.)

Lamentablemente, este pequeño lapsus cronológicus de tres semanas no figura ni de refilón en la narrativa paralelística del erudito Sr. Muñoz. En fin, que no le reprocho al bueno de Pablo Muñoz su deficiente control de fechas; bastante ya tiene con escribir alegatos en defensa de las pasadas gestas del Sr. Aznar, inclusive cuando nadie se las toca.

Puestos a poner puntos sobre íes, aquel mismo día de la cumbre hispano-francesa, el PP se cerró en banda ante la propuesta de esclarecer posibles responsabilidades mediante la creación de una comisión de investigación. Esto fue una semana después del hundimiento, casi dos semanas desde el inicio del fatídico vertido de crudo. En cambio, el pasado día 25 de julio, el PP presentó una propuesta para investigar el incendio de Guadalajara mediante una comisión de investigación. Probablemente tuvieron tantas prisas por enmendar su negativa a hacer lo mismo en el caso del Prestige, que no se percataron de la iniciativa propuesta por el PSOE el día anterior, según leemos en este inicio de un artículo de Europa Press:

El portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, José Molina, pidió hoy al Partido Popular que no engañe a los ciudadanos “diciendo que no queremos investigar” porque “más interés que el PSOE y que el Gobierno de Castilla-La Mancha para investigar no la tiene ni el Grupo Popular ni Molina”. Molina recordó que la primera persona que ha planteado la necesidad de investigar a fondo todo lo sucedido ha sido el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, que también ha avanzado la necesidad de acabar con el incendio y empezar a trabajar ya para que los ciudadanos y los pueblos afectados tengan esperanza de vida, garantías de ayudas y todo el apoyo de las administraciones. En relación a la Comisión de Investigación solicitada por el PP, Molina, en rueda de prensa, apuntó que durante esta semana se darán explicaciones sobre lo ocurrido en Guadalajara, tanto mañana, con que la comparecencia de la consejera de Medio Ambiente, Rosario Arévalo, como el jueves, a petición del Gobierno, en un pleno extraordinario. Por ello, consideró que primero habrá que escuchar las explicaciones, “porque estamos seguros que van a ser convincentes, rigurosas y van a aportar datos esclarecedores de cómo se han producido los acontecimientos y van a permitir desmontar algunas de las falsedades que durante estos días se han estado diciendo”, y luego será el momento de avanzar por los cauces reglamentarios más eficaces para esclarecer todo lo relacionado con el incendio. Una vez conocidos los datos, “demandaremos cualquier fórmula de investigación que sea la más adecuada, mediante una comisión de investigación, mediante una comisión parlamentaria no permanente, mediante una comisión de cualquier tipo; dependiendo de las investigaciones ya abiertas y de las informaciones que nos aporten”.

Por si fuera poco, esto fue un día antes de que dimitiera la consejera de Medio Ambiente de Castilla-La Mancha, Rosario Arévalo. Un gesto que muestra un claro sentido de responsabilidad que, lamentablemente, en su momento no tuvo ningún miembro del PP, ni a nivel de comunidad autonómica, ni mucho menos a nivel del gobierno nacional en el caso del “Prestige” para exhibir un similar grado de entendimiento de la noción de responsabilidad política.

Ah sí: al PP puede que le falte razón, pero eso no quita que le sobran opiniones tan augustas como la de su secretaria ejecutiva de Bienestar Social, Ana Pastor. Posiblemente afectada por los calores del incendio, ella pontificó así, ese mismo domingo 24, día en el que Zapatero visitó personalmente la región afectada y anunció la declaración como zona catastrófica:

La secretaria ejecutiva de Bienestar Social del PP, Ana Pastor, criticó el domingo la visita de Zapatero a Guadalajara. ‘Nosotros la calificamos (la visita) como clandestina y cobarde’, dijo Pastor en declaraciones a los periodistas. ‘No sabemos si ha ido a hacerse una foto, no sabemos por qué tiene ese gran despliegue de medios’, agregó.

Curioso, ese “gran despliegue de medios” no parece concordar muy bien con lo que escribió más tarde al respecto nuestro amigo Pablo Muñoz en ABC:

(Zapatero) encontró los minutos necesarios para hacer unas declaraciones a los pocos periodistas que tuvieron tiempo de llegar al lugar -a la mayor parte de los medios se les avisó del viaje sólo 45 minutos antes-, en las que anunció más ayudas y la declaración de zona catastrófica.

La verdad es que con tamaños agujeros en su argumentación, los del PP deberían esforzarse un poquitín menos en buscarles las cosquillas al PSOE, y un poquetón más en el absoluto desconcierto propio, sobre todo entre lo que parece — o dice — querer el PP en el plano intelectual, y lo que realmente hace en el plano ético.

Orientaciones políticas aparte, debería haber una misma unidad de criterios que la existente en materia de política antiterrorista; este tipo de comportamientos debería hallar siempre un frente unido, sin fisuras, entre todos los representantes de partidos políticos y en cualquier sistema democrático. Es cuestión de mera lógica y ética moral aplicarse a rajatabla la famosa frase de Voltaire: “No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a decirlo.”

Es penoso, realmente triste recordar y releer lo que se apuntó en la bitácora de Euroresidentes, tan recientemente como a mediados del mes de enero de este mismo año:

He de confesar que me cuesta trabajo entender a los medios de comunicación en España. Si Mariano Rajoy hubiera ido a la Moncloa lanzando improperios al Presidente Zapatero el líder de la oposición quizás hubiera obtenido la primera portada de todos los medios. Como, por el contrario, Rajoy lanzó elogios a Zapatero y ofreció un apoyo, respaldo, colaboración en un tema “de estado” el eco, a mi entender, ha sido insuficiente y poco entusiasta. [...] Modestamente me inclinaría a pensar que el Mariano Rajoy que visitó la Moncloa es “otro estilo” muy diferente del que ha venido predominando en el PP en los últimos ocho años. Su relevancia no habría que minimizarla. De continuar, podría cerrar una etapa en la que las relaciones gobierno- oposición han estado guiadas por criterios propios de un infantilismo democrático. Zapatero se caracteriza por su conocido, y reseñado hasta la saciedad, talante moderado en sus formas políticas y en su trato con la oposición. Si Rajoy inaugura un nuevo estilo, estaríamos superando una etapa que arrancó desde el nacimiento de nuestra democracia. No es difícil recordar la forma con la que el dúo González- Guerra descalificaba y ridiculizaba sistemáticamente al PP. Heredero de esta tradición, Aznar hizo lo propio en su etapa de gobierno. Rajoy y Zapatero tienen que llevar a un plano superior muchos “temas de estado” que necesita este país. Ambos quizás deben apartar de sus filas políticos y periodistas profesionales de la oratoria informativa de tres al cuarto, manipuladores y demagogos sin memoria y llenar sus filas de gente, sencillamente, inteligente. Los ciudadanos españoles han dado más muestras de inteligencia que la atribuible a los tertulianos, políticos y periodistas.

Parece mentira, pero es realmente cierto: no hace tanto hubo una época alimentadora de esperanzas que, por desgracia no solamente del PP sino de todo el pais, el PP se empeñó en borrar con su amplio repertorio de sonoras y ramplonas estupideces en aras de universalizar un ambiente de crispación y de odio visceral.

Cuando el mismísimo Mariano Rajoy se fue a Washington, dos días antes de declararse el incendio en Guadalajara y al parecer para hacerse fotos en Washington junto al Uberyanqui, él indicó estar “dispuesto a ayudar a que mejore la política exterior” - y seguro que se lo creyó, hasta que no pudo resistir más y torció su talante para añadir que la política exterior del gobierno de Zapatero es “una broma”. Deje de hacer el payaso por salir en la foto, señor Rajoy, que su partido realmente lleva 11 muertes innecesarias a su carga: los que cayeron en Irak.

Ya está bien con la infantil manía de convertir en espectáculo internacional su felonía popular, bien sea al mentir hasta a corresponsales extranjeros y representantes diplomáticos sobre indicios existentes sobre la autoría de actos de terrorismo, por escalofriante conveniencia electoralista que compite con el cálculo empleado por los propios terroristas responsables de una terrorífica y absurda masacre, o faltando descaradamente a la verdad cuando se sugiere tener talante de algo más que agitador de sentimientos barriobajeros.

Bájense de la burra, oiga, que sin ustedes España de verdad va como una moto.

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