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Tres tigres

July 31st, 2005 | No Comments | Posted in Cooperación internacional

Parafraseando a Johan Cruyff, diría que toda desventaja tiene su ventaja. En el debate sobre el terrorismo yihadista en suelo europeo, la circunstancial condición de residente en el otro lado del Atlántico brinda una perspectiva netamente distinta a la que tendría de vivir físicamente más cerca del fenómeno; a la vez, esa circunstancia templa el efecto de la magnitud de opiniones que, lógicamente, surgen ante la aparición de ese monstruo.

Sin intención de presentarlos como fieles representantes de sus respectivas audiencias, pero sí como ejemplos ilustrativos del tremendo espacio que separa el teatro de opiniones en los Estados Unidos de aquel en Europa, comentaré tres recientes artículos de opinión, publicados después de los atentados en Londres del 7 de julio. El primero, escrito por Simon Jenkins, autor y columnista en los periódicos británicos The Sunday Times y The Guardian; el segundo, del líder político izquierdista en España, Gaspar Llamazares, y el tercero del ultra conservador Hugh Hewitt, comentarista y presentador de radio en los Estados Unidos.

Con todas las diferencias ideológicas entre los autores, tienen en común su encaje como intento de superar los hechos en el plano intelectual, sugiriendo la forma correcta de entender y responder a la realidad descrita. Es una coincidencia inculcada hasta en el título de los tres artículos:

Desde luego, el que claramente se apea de la realidad es Hugh Hewitt, cuando afirma, con aires de seguridad absoluta:

El hecho de que exista un flujo de guerrilleros extranjeros que entran en Irak desde Siria, con esperanzas de matar a América [sic], no es prueba fehaciente que apoye la teoría de ‘caldo de cultivo’. ‘Oportunidad’ para actuar no es la misma cosa que ‘motivo’ para actuar. No existe prueba alguna que demuestre la tesis según la que Irak representa un motivo, más que una oportunidad [para cometer actos de terrorismo]; sin embargo, y no obstante, la teoría de ‘motivo’ se esgrime una vez tras otra.

Esto lo escribió Hewitt una semana antes de los afortunadamente fallidos atentados del 21-J en Londres; entretanto, y a raíz de la detención en Roma de uno de los presuntos autores materiales, sabemos ya sin lugar a dudas lo que cualquier persona razonable ya venía entendiendo como mucho más lógica y por ende bastante más probable tesis de que la guerra de ocupación en Irak sirva de ‘caldo de cultivo’ para los terroristas que actuaron en Londres.

Hasta el comisario europeo de Justicia, Franco Frattini, italiano conservador y miembro de Forza Italia, se decanta por esta interpretación, según este fragmento de un breve en El Pais publicado hoy:

Frattini, entrevistado por el diario francés Le Monde, afirma que Irak se ha convertido en un centro de entrenamiento de terroristas suicidas y que entre estos hay europeos que “quieren regresar a casa”.

“Esto crea una situación peligrosa” porque “en la medida en que el régimen iraquí se consolide, muchos de estos terroristas bien preparados vendrán a Europa”, ha explicado. “¿Cuántos hay? Allá son millones. ¿Cuántos vendrán a Europa? Nuestros servicios dicen que son muchos”, según este comisario de la UE.

En su opinión, los socios comunitarios deben elaborar una estrategia común para atacar las raíces del terrorismo islamista mediante la cooperación con dirigentes musulmanes moderados. Además, ha pedido que se investigue por qué algunos jóvenes europeos “que han recibido una buena educación, que no son pobres ni están desesperados, sí están dispuestos a caer en el terrorismo y volverse atacantes suicidas”.

En una entrevista con el Director del Centro Nacional de Inteligencia, Alberto Saiz, en El Pais, figura la siguiente pregunta y respuesta:

P. La invasión de Irak, ¿fue contraproducente en la lucha contra el terrorismo?

R. Yo no veo un mundo más seguro que antes, parafraseando al presidente de Estados Unidos. Irak se ha convertido en un gigantesco campo de entrenamiento al que acuden terroristas de todo el mundo. Algunos colegas de los servicios extranjeros piensan que para nosotros no va a ser un problema, porque van allí a morir y no regresará ninguno. Dudo de que sea así. Las personas se suicidan, las organizaciones no. Muchos volverán. Y será un peligro. Ya pasó en Afganistán.

Bastante significativo me parece esta descripción de Irak como un gigantesco campo de “entrenamiento” de terroristas - sobre todo cuando pensamos que la guerra en Afganistán fue, más que nada, destinada a cerrar aquellos instalados bajo la protección de los talibanes.

Por tanto, la conexión entre la guerra en Irak y los recientes atentados terroristas en Europa no solamente está bien establecida, sino que se considera en gran medida como una de causa y efecto: esa guerra ha servido, si no de catalizador ex novo, al menos como una lupa de sentimientos, hasta el punto de motivarles a cometer crímenes que, muy probablemente, no habrían cometido de no haberse producido la invasión de Irak.

El artículo de Hewitt comienza, por cierto, con un emparejamiento de dos supuestas observaciones, que proyecta como comunes entre “gentes de izquierda”: por un lado, la supuesta tesis de que no existió conexión entre el régimen de Saddam Hussein y Al Qaida, y por otra, la ya comentada y supuestamente “falsa” visión de Irak como caldo de cultivo de terrorismo. Tan insidiosamente falsa como la segunda parte de sus “observaciones” es la primera parte.

Le atribuyo a Hewitt una deliberada voluntad mezquina, cuando pervierte el escepticismo común — no solamente entre personas “de izquierdas” — ante la obsesionada campaña del régimen de Bush, previa a la guerra de Irak, conectando el régimen de Hussein con los atentados del 11-S (que no es lo mismo que Al Qaida en general) como uno de los principales argumentos esgrimidos en justificación de su anhelada guerra en Irak.

Hasta el otro argumento de justificación, el de la existencia de armas de destrucción masiva y, por ende, la existencia de un peligro inminente a la seguridad nacional, se quedó, literalmente, en la nada.

Bochornoso es el espectáculo de la derecha ultra conservadora en los Estados Unidos, que no solamente se encierra ensimismada en fantasías, sino que se atreve a acusar a “la izquierda” de que “no se les puede confiar la dirección de la guerra” (según concluye Hewitt su artículo.) Y eso que esa guerra al que hace alusión es una guerra en falso: lamentablemente, ya se fraguó el colosal y costosísimo error de invadir a Irak como parte de una “guerra contra el terror” (hablando de estupideces de concepto) y ahora, sea cual sea la orientación política de los actuales y próximos líderes de gobierno en Occidente, hay que bregar con los estrepitosos resultados.

Obviada la discusión sobre la legitimidad de invadir Irak, tenemos ahora dos urgentes motivos principales para intervenir enérgicamente, enmendando el roto de Irak: por un lado, estabilizar la situación y, en lo posible, paliar el incalculable daño hecho en las relaciones multilaterales con el Oriente Medio, y por otro, tenemos ahora un interés muy personal y directo en hacer frente a lo que los mismos terroristas argumentan como un enfrentamiento de civilizaciones. Es una pervertida adopción del mismo argumento presentados por los rabiosos y ciegos ultra conservadores y neoconservadores que hoy en día mandan en los EE.UU.

En lugar de negar la razón a sus opositores, esa pérfida derecha debería estar horrorizada por los estragos que ellos mismos causaron, además con tanto ahínco. El lunes, 25 de julio, el diario holandés De Volkskrant publicó una crónica desde Sharm el Sheij, después de los atroces atentados, en la que uno de los heridos egipcios, desde el hospital, les “agradece” a Bush y Blair la parte que, al juicio del herido, jugaron dando lugar, en última instancia, a su condición. El lenguaje a espaldas de tanto la realidad como la razón es tristemente común en un flujo constante de opinión ultra conservadora en las páginas de opinión, en los programas de tertulia en la radio, y en comentarios en programas supuestamente informativos en los EE.UU.

Aquel es el motivo por el que elegí el artículo de Hewitt; podría haber elegido cualquier otro en la burrada de similares que salen, día tras día. Me pareció simplemente más interesante el de Hewitt, por su osadía de referirse a “estupidez” en el titular de esa descarga de palabrerías.

Pero ahí, en este mismo país, surge otra conexión con el artículo de Gaspar Llamazares: hace una referencia al atentado de Oklahoma City, entre otros ejemplos de atentados terroristas de los últimos años, argumentando que en ese caso tampoco se habló de “terrorismo cristiano,” contraponiéndolo al tristemente (por muy erróneo) frecuente uso del término terrorismo islámico. Sin duda, estoy de acuerdo con su rechazo frontal a un término que extiende a toda la religión islámica un elemento extrapolado de unos pocos fanáticos ultra violentos, un fenómeno tan violento como indiscriminado en sus víctimas. Véase, sino, los atentados de Sharm el Sheij, cuyas víctimas son en su gran mayoría precisamente egipcios musulmanes.

Prefiero, en su lugar, términos alternativos como terrorismo yihadista, o salafista, o wahabí, o fundamentalista, o integrista. Parece, en el fondo, más apropiado hablar de terrorismo fascista, ya que se eleva el uso de la fuerza a niveles de “valía” absoluta, muy por encima del bien común y del respeto a los valores democráticos. Creo que en eso coincido con Gaspar Llamazares.

Sin embargo, tengo dos objeciones en la mención del atentado en Oklahoma.

En primer lugar, los más directos actores en aquel atrocidad, Timothy McVeigh y Terry Nichols, se perfilaron ellos mismos como “cristianos” a ultranza. Aunque evidentemente (y con toda la razón) la sociedad estadounidense reaccionó con horror y frontal rechazo ante ese cruento atentado, aquel aspecto de “motivación” de los terroristas se obvió, se pasó por alto, se negó como importante, en definitiva: se calló. Y no se calló por rechazar ese aspecto religioso como deficiente en su descripción, es decir, que no se rehuyó el término por motivos parecidos y paralelos a mi rechazo ante la expresión de “terrorismo islámico”.

Al contrario: creo que se rehuye la mención de “cristiano” al igual que en el caso de autores materiales de atentados cometidos contra ginecólogos practicantes de abortos; a pesar de ser estos asesinos auto confesos “cristianos” que, además, dicen cometer sus actos inspirados por su fe, no se les denomina “terroristas cristianos” a ellos, tampoco. La tristemente popular expresión “terrorismo islámico” es pues, a mi juicio, una flagrante expresión fruto de medir por doble rasero.

Además de este apunte, referente a la situación en los EE.UU., me parece también oportuno reseñar, en segundo lugar, que es precisamente la derecha cristiana en EE.UU. la que, con mayor entusiasmo, ha apoyado al régimen de Bush en su aventura tan irresponsable como destructiva y contraproducente en Irak. ¿Acaso cabe esperar de ese colectivo tan cerrado como jingoísta el empleo de lenguaje acertado y preciso en referencia a violencia sectaria propugnada por unos elementos que se caracterizan por sus acciones y no por su ideología sectaria y odiosa? ¿De veras se ve una omisión de la etiqueta “cristiana” como “inocente”, a la vista del entusiasmo con el que los mismos ahora aplican la etiqueta de “terrorismo islámico”?

Pues no. No creo que sea consecuencia de un lapsus sin querer. Lo veo, más bien, como las proverbiales orejas al lobo que se asoman, delatando una intención que los demócratas de buena fe deberíamos rechazar, denunciar y combatir - al tiempo que hagamos todo lo posible para, parafraseando Gaspar Llamazares, más que combatir, vencer al terrorismo con serenidad, y con razón.

Más en adelante comentaré sobre el artículo de Gaspar Llamazares con más detalle, así como el de Simon Jenkins.

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Veo veo… lo que ves tú ¡literalmente!

July 30th, 2005 | No Comments | Posted in Ciencia y Tecnología

Alucinante hallazgo: resulta que no solamente se puede demostrar cómo captar y reproducir imágenes en secuencia de lo que el cerebro vaya viendo, sino que esto ya se hizo hace seis años.

Acabo de encontrar un artículo del psicólogo Chris McKinstry, residente de Santiago de Chile, donde describe cómo un equipo de la Universidad de Harvard realizó un experimento en el que lograron captar, grabar y reproducir imágenes secuenciales, extraídos por medio de un enlace con el cerebro de un gato.

Me pareció tan interesante el tema, que me puse a traducir al español la parte más enjundiosa del artículo de Chris.

El destaca el enorme significado de este hallazgo tiene; no solamente por abrir el horizonte a la espectacular noción de poder ver literalmente lo que otra persona está viendo, o hasta pensando, sino también por las ramificaciones en campos como, por ejemplo, la filosofía y nuestra noción de una conciencia y mente “intocablemente privaddas.”

Parece que el mundo entremezclado entre lo virtual y lo real, como se muestra en las películas Matrix y El cortador de césped, de pronto están mucho más cerca de lo que pareció cuando las vi como nada más que frívolos ejercicios de creatividad altamente tecnificada… Añádase unos miembros mecanizados, y bienvenido al mundo de los Borg.

En serio ¿a que es halucinante?

En fin… Allá va mi traducción de la parte sustanciosa del artículo de Chris McKinstry, originalmente en inglés.


Lunes, 20 de junio de 2005

Brainpixels: Extracción de vídeo del cerebro de gatos

Por Chris McKinstry

El Dr. Garrett B. Stanley es profesor asistente de Ingeniería Biomédica en la División de Ingeniería y Ciencias Aplicadas, de la Universidad de Harvard. Él es el ejemplo máximo del mirón; se enchufa a cerebros, y extrae vídeos de ellos.

Cat Jacking*

Decidieron emplear gatos, por su visión aguda; Garret Stanley y su equipo grabaron, en el año 1999, señales procedentes de un total de 177 células del núcleo genículo lateral – que es parte del tálamo del cerebro [el tálamo integra todas las señales entrantes en el cerebro, y forma la base del bucle talamocorticoide, de siete estratos, junto al neocortex, de seis estratos] – mientras reproducían películas digitalizadas y de 16 segundos de duración (con un tamaño de 16 por 16 píxeles) de escenas interiores y exteriores. Por medio de sencillos filtros matemáticos, el equipo de Stanley descodificó las señales, para generar películas de lo que el gato realmente estaba viendo. Aunque las películas así reconstituidas carecieron de color, eran de baja resolución, y además no se podían grabar en tiempo real [ya que en los experimentos solo se podía grabar material procedente de 10 neuronas a la vez, por lo que había que llevar a cabo varias sesiones consecutivas de grabación, mostrando el mismo vídeo] éstas resultaron ser sorprendentemente fieles al material visual original.

cat1.gif

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Arriba se muestra una comparación entre las imágenes reales y reconstituidas en un campo de 6,4 grados por 6,4 grados. Cada panel muestra cuatro marcos consecutivos (intervalo entre cada marco: 31,1 milisegundos) de las películas reales (superior) y reconstituidas (inferior). Panel superior: escenas en un bosque, con dos troncos de árboles como objetos más prominentes. Panel en el centro: escenas en el bosque, con ramas de árbol más delgadas. Panel inferior: un rostro, mostrado con un liger desplazamiento sobre la pantalla.

Aunque este estudio se realizó hace seis años, se le ha dado muy poca publicidad, a pesar de tener una extraordinaria importancia; ese es el motivo por el que vuelvo ahora a escribir sobre ello. Se publicó en la edición del 15 de septiembre de 1999 del Journal of Neuroscience, y era la primera demostración que se pueden reconstituir escenas secuenciales en tiempo y espacio, a partir de respuestas en conjunto de neuronas visuales. Nos colocó firmemente en el futuro del que escribió Gibson.

Ahora sabemos qué aspecto tiene la experiencia en crudo, en el interior del cerebro de otro ser viviente; consecuentemente, quedaron obsoletas varias interpretaciones filosóficas de la mente, que parten de la noción que la experiencia interior es eternamente privado. No dudo en absoluto de que dentro de no mucho tiempo este tipo de interfaces se conectarán con seres humanos, con una asiduidad y el coste de un tatuaje complejo. Estos interfaces serán, además, bidireccionales, lo que nos dará la posibilidad de aumentar la realidad, o sustituirla, o simplemente grabar nuestros sueños nocturnos para compartirlos con otras personas. No transcurrirá mucho tiempo hasta que nuestro interfaz preferido con el espacio cibernético sea por medio de enchufes mentales, posiblemente consistentes en haces de nanoalambres insertados a través de la arteria femoral.

Se puede hallar el estudio original como documento PDF aquí.

Technovelgy.com ha escrito más sobre este tema

_____

* “Cat Jacking” es un juego de palabras, en el que se combina la palabra “gato” (cat) con car jacking – un tipo de robo de automóviles mediante atraco, habitualmente cuando el conductor se detiene ante un semáforo, momento en el que es forzado a entregar su vehículo. El juego de palabras consiste en una similitud entre el robo del vehículo con el motor todavía en marcha, y la “sustracción” de imágenes vistas por un gato vivo. A ver el guapo que lo traduzca al español en tan pocas palabras, con igual precisión y salero…

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What The Hack

July 30th, 2005 | No Comments | Posted in Informática

Este fin de semana, en un terreno de camping sito en la localidad de Liempde cerca de Den Bosch en el sur de los Países Bajos, se celebra una conferencia de hackers llamado “What The Hack.”

Según anuncia su página Web en inglés, se trata de un acontecimiento que se celebra cada cuatro años, donde se encuentran gentes “metidos en profundidad en el desarrollo de software abierto, activistas de libertades civiles y de privacidad, expertos en todo tipo de redes informáticas, así como muchos otros que muestran sus proyectos y hablan sobre lo que hacen.”

Algunos de los temas principales tratados en “What The Hack” son:

  • libertad de expresión
  • transparencia de administraciones públicas
  • (in)seguridad de ordenadores
  • privacidad
  • software abierto, estándares abiertos y patentes de software
  • creación de redes de amistad entre comunidades

Además de toda una panoplia de actividades, conferencias y presentaciones, hay más que suficiente lugar para establecer amistades con otros hackers y pasarlo bien en general. Como muestra del buen rollo que hay en “What The Hack”, esta foto prestada de la bitácora de Arjan Dasselaar, mostrando uno de los participantes en este acontecimiento internacional:

participante en hamaca

Los organizadores de “What The Hack” piden atención especial de los participantes — y de cualquier otro interesado, o sea: tú mismo — para dos asuntos:

  • La propuesta de retención de datos de la Comisión Europea. Haz clic en el enlace para más info sobre la retención de datos, sobre todo el tema del uso de Internet merece particular atención y, a mi criterio, una firme protesta popular ya que carece fundamentalmente de sentido al universalizar la captura de todo tipo de datos y, peor aún: eleva de manera sustancial el costo operativo de los proveedores de Internet, que a su vez se reflejará sin duda en un aumento considerable para el consumidor - tú mismo. Si eres ciudadano europeo: léelo, considéralo, y fírmalo.
  • El segundo tema objeto de petición de firmas es, realmente, un tema netamente doméstico holandés. No obstante, me parece que en el caso específico español también es harto aplicable y merecedor de atención y, cómo no, acción. Se trata del uso de software abierto. El parlamento holandés adoptó una moción, básicamente un llamamiento a las administraciones públicas holandeses, exhortándoles a emplear al máximo posible software de código abierto - open source software en inglés - en lugar de tirar de productos celofán (de marca, vamos.) Además de evidentes aspectos como gestión de licencias, seguridad, dependencia de un proveedor específico, también cabe pensar en la importancia de la independencia estratégica de usuarios de determinados fabricantes y plataformas dominantes. En España, lamentablemente, veo cómo en demasiadas ocasiones las administraciones públicas tiran de cajón, y hala, otro producto Microsoft que obliga a todo el mundo a emplear determinados equipos, con un determinado sistema operativo, con determinado software, con muchos fallos y agujeros de seguridad, un elevadísimo costo y una gestión de licencias enloquecedora, etcétera etcétera. Se debería pensar muchísimo más en la alternativa de software abierto; un magnífico ejemplo de implantación de un sistema abierto es el del Ministerio de Administraciones Públicas. Va demasiado lejos profundizar más en el tema aquí y ahora, pero… A ver si nos aplicamos algo de la inteligencia parlamentaria holandesa. Hay muchísimos conocimientos y personas con experiencia en el tema en España - pues que ¡se aproveche más!

En fin, terminando la faena en clave de humor, y para ilustrar el buen rollo de “What The Hack” y los propios hackers unas imágenes, también tomadas por Arjan Dasselaar, prestadas de su bitácora (ejem - haz clic en ese enlace para más imágenes divertidas.)

Estas 4 muestran un equipo de control de seguridad (y además ¡funcionando!) que montaron allí. La gracia está en que las notas dicen que el sistema está para que sea utilizado al antojo y libre voluntad de los participantes, para que se sienten más seguros. Manda narices: no para lo que están diseñados, sino para disfrutar del efecto psicológico de su presencia… Qué cachondos mentales. En fin, para ver las imágenes en un mayor tamaño, haz clic en ellas. Las dos primeras muestran el texto de los carteles en inglés:

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