El doble rasero de ‘progres’ de salón
by nv1962 ~ August 30th, 2008En un comentario en una entrada anterior hice una valoración bastante clínica de la selección por parte del candidato republicano, John McCain, de la actual gobernadora de Alaska, Sarah Palin, como compañera de cartel electoral republicano y candidata a Vicepresidenta. Lo que no hice fue anotar una mucho más que curiosa, repulsiva tendencia entre varios partidarios de la candidatura de Obama: atacar a la figura de Palin como mujer. Lo siento, pero por ese arco no pasaré; así también lo anoté en un comentario en NetoRatón.
Por razones que llevan demasiado lejos - quizá los esbozaré en una próxima entrada - prefiero a McCain, muy por encima de Obama. Pero eso no quiere decir que comulgue con sus ruedas de molino, ni mucho menos que comparta las ideas y convicciones de su compañera de cartel, Palin. Sin embargo, me parece que lo que está en juego en estas elecciones - como en todas - no se debe ni trivializar, ni masacrar con la estupidez a la que precisamente nos oponemos los que nos consideramos de izquierdas, o progresistas, como sea que preferimos presentarnos. Y menos aún, emplear los artilugios retóricos denigrantes propios de nuestros oponentes en el gran debate político, con un desprecio por el valor y la dignidad humana que por lo menos proferimos apoyar.
Los que apostamos con todo el alma por la senadora Clinton hemos tenido que aguantar un sinfin de muestras de raudo machismo, los más hirientes proferidos por criaturas que deben estar más o menos enloquecidas en su fervor por su ídolo, Obama. Ahí está la noche de los caucus de Iowa, en la que acabó con una mayoría de delegados, cuya hazaña - sin más valorar las causas que condujeron a ese aparente resultado contrario a la voluntad popular - se celebró, en la sede de la campaña de Obama en Des Moines, poniendo a todo volumen la canción “99 Problems” del conocido rapero de lengua rapaz Jay-Z, por su estribillo que dice ni más ni menos:
I got 99 problems but a bitch ain’t one (Tengo 99 problemas, pero entre ellas una puta no está)
Pero ¡qué formas de referirse de indirectas a Clinton como puta son esas! Créanme cuando digo que no hay ni color entre las histéricas acusaciones de “racismo” y la facilidad impune con la que se compaginó durante la campaña un hiriente y machacón machismo. Ante lo primero, no dudó ni un solo instante la máquina de Obama al pronunciarse, como poco, “con tono de preocupación”, al tiempo que empleó un silencio mendaz ante manifestaciones de lo segundo. Que quede claro: ni lo uno, ni lo otro son aceptables en absoluto - y punto final.
Volviendo al caso de Sarah Palin, veo que persisten las manifestaciones más o menos abiertas de esa tendencia visceral, brutal e inaceptable de machismo cobarde y trasnochado.
Una cosa es tirar de sátira, cosa que es absolutamente aceptable y hasta sana en un proceso electoral; por ejemplo, mofarse de la anécdota que la Sra. Palin en sus años de colegiala participó en el concurso de belleza de Miss Wasilla (que ganó) y Miss Alaska (en la que acabó en segundo lugar). O del hecho que el municipio de Wasilla, o incluso el propio estado de Alaska, tienen una población tan reducida que podría dar lugar a dudas acerca de la representatividad que supone el peso de la experiencia de ser su alcaldesa o gobernadora. O incluso de sus particulares gustos y aficiones, como la caza grande, el pilotar su propia avioneta acuática, y su especial gusto por las armas de fuego. Hasta ahí, me parece que toda sátira está en orden y perfectamente legitimada.
Pero cuando se mete con el hecho tan circunstancial como involuntario de ser mujer, lo siento, pero me apeo para pegar mis palabras de protesta contra los orígenes de esa lacra machista, cuando se ubican entre personas que, por lo demás, se sitúan en el bando progresista. Ahí, ya no puedo.
Daré dos ejemplos: uno en BuzzFlash y otro en el DailyKos. En BuzzFlash, su autor se pregunta retóricamente si McCain tiene algún tipo de obsesión con rodearse de mujeres jóvenes y guapas - sugiriendo que Cindy McCain, su esposa, y ahora Sarah Palin son meras muñecas lindas pero bobas que se dejan usar como atrezzo de carne humana. La evidente sugerencia implícita es que toda mujer que participe en esos concursos de belleza son, automáticamente, meros objetos con propiedades materiales que las rinde intelectualmente inertes. ¡Menudo progresista de mierda!
En otro ejemplo, en DailyKos aparece una entrada que sugiere que el último hijo al que dió luz Sarah Palin (Trig, nacido el pasado día 18 de abril, ) no es suyo, sino de una de sus hijas; que la Sra. Palin “fingió” su embarazo. Aquí ya confluyen dos temas, y ninguno de ellos edifican: primero, se arma como tema de escándalo el hecho en sí de dar a luz a Trig (quien nació con el síndrome de Down, diagnosticado previamente durante el embarazo). A la vista del ejemplo dado por la ministra española de Defensa, me parece que poca cosa se puede añadir a tal intento de generar “controversia”. Por otra parte, parece que hay otra intención del autor en su intento de levantar un “escándalo”, a raíz de una afirmación (de momento, sin fundamento alguno más que su propio chismoteo) de que sea una hija menor de edad que estuvo embarazada - insinuando, por ello, una “contradicción” en el perfil netamente conservador de la gobernadora Palin.
Si acaso hubiese algo, lo más mínimo de cierto en tales chismes sin un solo atisbo de datos aportados más que ganas de tirar con fango, lo único “contradictorio” que podría ver, quizá, sería que la propia Sra. Palin hubiese optado por un aborto. Eso sí iría en contra de sus conocidas posiciones contrarias al derecho al aborto. Evidentemente, tal hipotético caso no se dio. Ni la vida privada de sus hijas, ni siquiera un hipotético caso de “adoptar” un hijo como suyo, producen una mínima sombra de dudas sobre las posiciones de la Sra. Palin.
Es más: me recuerda a los horrorosos ataques personales al actual Vicepresidente, Dick Cheney, por ser conservador (que los es, sin duda) y el hecho que una de sus hijas es lesbiana, presentado como una falsa “hipocresía” o “desmentido” de las creencias del propio Cheney. Vomitivo en cualquier caso.
Ni racismo, ni machismo: ambos matan. Quien dice abogar por la soberanía femenina sobre su cuerpo, por ejemplo en materia de aborto, no puede ser tomado en serio cuando, al mismo tiempo, comete tropelías contra su dignidad.
Aunque sea por mera higiene moral, no cejaré al denunciar esa horrorosa hipocresía.
Y más aún, porque con ello en el contexto de la candidatura de Obama se señala, se sugiere y se transmite que la lucha contra el racismo tiene una prioridad que justifica el empleo de machismo: eso ¡JAMÁS!











