by nv1962 | Octubre 5th, 2008
Cuanto más aprieta la economía a nivel internacional, más acusa el afán de buena parte de la clase política de soltar sonadas declaraciones relacionadas al racismo, la xenofobia, o cualquier que sea el término preferido para referirse a cuestiones relacionadas a los históricamente siempre inevitables flujos migratorios, esa creativa fuerza de progreso, por mucho que se niegue salvo, claro está, cuando se “responda” únicamente en clave represiva. Pero en tal caso, la fuerza tan negativa como regresiva se ceba en la sociedad en su conjunto, con efectos que duran por mucho tiempo.
Como un ejemplo más, el colofón del más reciente caso transfronterizo que toca a España (y que ahora se intenta reconducir a la normalidad) tras la idiota trifulca iniciada por el ministro italiano del Interior, Roberto Maroni, al tirar del clásico repertorio de político pobre y acobardado de meterse con el exterior, pese a la aparente implicación de la italianísima Camorra en la operación de linchamiento social de gitanos. Una evidentemente exitosa operación, cuyo desenlace el pobre de Maroni intentó ponerle un toque de ridícula soberbia internacional, enmascarada como la “ironía” que tanto gusta a Silvio “il cagaliere” Berlusconi. La realidad más oscura es que, en ese caso concreto, la “solución italiana” compagina la actuación a espaldas del sentido común por sargentos locales, el despliegue de tropas regulares como certificadores del derrumbe estatal (¿será que el ejemplo de México les inspiró?), y, cómo no: la declaración rimbombante de delito al inmigrar sin la documentación en orden. Pena que el Parlamento Europeo no pueda hacer más que poner el grito en el cielo, siendo el cuerpo representativo meramente testimonial que es. En fin, ése es otro tema.
Lamentablemente, esos tics reflexivos de emplear política rancia en tiempos de crisis e inseguridad – sea real o percibida, es decir: tenga motivos racionales o propagados por intereses particulares – se ven en muchos ámbitos. Quedó patente el caso de la Cámara de Representantes el pasado lunes, 29 de septiembre aquí, en EE.UU., cuando sucumbió bajo la inusualmente acusada presión de votantes movidos por una compleja rabia ante la enorme crisis financiera y un colosal plan de rescate tan poco explicado como falto de abogados defensores con conocimiento de causa. Ya me explayé bastante sobre el tema; búscanse las entradas pertinentes en esta bitácora. Pero según creo, la subyacente flaqueza parlamentaria, es decir: política, no tiene nada que envidiar a la mencionada crisis de ética política italiana. Y más que nada es un fenómeno que, al igual que la cuestión migratoria, ignora fronteras.
He hecho anteriormente en esta bitácora ya varios comentarios sobre temas relacionados con inmigración en los Países Bajos; voy a hacer otro apunte, procedente de ese curioso y para mí entrañable país en el que viví tantísimos años. Y lo hago a raíz de un curioso caso de inconformismo leal, de un valiente oficial de policía que se niega a ser sometido al fácil juego de buscar cabezas de turco por parte de representantes parlamentarios, que así esquivan su responsabilidad de aportar propuestas de solución concretas para cuestiones que se presentan con aires de cierta urgencia, o por lo menos se mueven por presión popular (que en este caso además se puede calificar de populista).
Me refiero al comisario Jan Stikvoort, jefe del cuerpo de policía regional al que también corresponde Gouda, la ciudad histórica que se hizo internacionalmente famosa por su estrella emigrante: su exquisito queso[1]. El caso es que Gouda, como toda ciudad en la Holanda contemporánea, tiene su parte de población inmigrante. Y a veces, eso conlleva complicaciones – sobre todo cuando las políticas pertinentes a la inmigración masiva al país durante los últimos tres decenios no siempre resultaron ser, digamos, del todo eficaces. Una situación complicada que se acentúa bastante por tratarse de un país con una enorme densidad poblacional: 393 habitantes por kilómetro cuadrado a nivel nacional, una cifra realmente espectacular, que choca con la idea común de un paisaje dominado por su carácter agrícola, interrumpido ocasionalmente por algún que otro molino de viento o un igualmente fotogénico pueblecito.
El caso es que unos jóvenes gamberros más que probablemente aburridos, por no decir desempleados, se metieron en determinados lugares de esa ciudad de Gouda con los chóferes de una línea de autobús en particular.[2] La situación llegó a escalarse, en cuestión de semanas, hasta el extremo que la empresa de transporte público decidió desviar temporalmente aquella línea de autobús. Un periódico sensacionalista de gran tirada se hizo cargo de ventilarlo como una suerte de caso de terrorismo urbano por unos chavales marroquíes que hacen la vida imposible a todo un barrio, ante una supuesta mirada impasible de la policía y un ayuntamiento igualmente presunto pasivo y/o inepto. Esto se desarrolló durante la primera mitad del pasado mes de septiembre; el artículo en cuestión se publicó a mediados de ese mes.
La cuestión llegó a tener tonos bastante alarmistas, y llegó hasta la Segunda Cámara[3], en la que representantes de los partidos hicieron preguntas en tono más que alarmista y acusativa al Gobierno, ante tamaña desidia policial e incompetencia ejecutiva. Total, se abre una investigación, y se hacen las aclaraciones por el alcalde, precisiones de la empresa de transportes públicos, sin olvidarnos del espectáculo circense montado en el barrio en cuestión por cámaras, micrófonos y ordenadores portátiles (o de bolsillo) de medios informativos. Tras esos vaivenes, y el viernes posterior a las preguntas parlamentarias, la ministra del Interior, Guusje ter Horst, aclaró que “la tranquilidad había vuelto a Gouda.” Caso concluido.
Hasta que, tras unas dos semanas de dejar el asunto en reposo para que las aguas vuelvan a sus cauces, el comisario en jefe regional de policía local, Jan Stikvoort, decide exponer su visión sobre el affaire en una entrevista en el diario De Volkskrant. Y devuelve las cosas a su natural proporción, bastante menor a lo pintado, y más que nada: acusa a la clase política de, primero, seguirle la dudosa estela a la política xenófoba y barriobajera de los populistas de derecha que, lamentablemente, también se cebaron en un frustrado electorado holandés, y en segundo lugar, aunque en un tono guardado, de no pensar en planteamientos de solución – cuya acusada falta precisamente abrió el espacio que rápidamente llegaron a ocupar los políticos de populismo ramplón – sino en explotar un escándalo con el fin miope de ser el centro fugaz de atención.
Me pareció tan interesante la entrevista, que decidí traducirlo al español, con varias anotaciones a pie de página para facilitar el contexto en el que se expone. Ahí va, a continuación; a su conclusión, tras la línea divisora horizontal, he puesto – para quien guste – un poco más información específica sobre la región policial de la cual el comisario Stikvoort es su oficial superior.
Espero que haya gustado el resultado, y más que nada: se comparta mi admiración por el señor Stikvoort, y su compromiso con desempeñar un papel sirviente a y constructivo en la sociedad de la que él y su cuerpo de agentes son una parte esencial.
Traducción exclusiva de nv1962:
‘La clase política sí ladra mucho, pero no pregunta por los hechos’
ENTREVISTA por: Weert Schenk
Original en holandés publicado en De Volkskrant el 3 de octubre del 2008, a las 02:45 (hora europea central o CET); modificado el 3 de octubre del 2008 a las 13:22 (CET)
LEIDERDORP – El comisario en jefe de la región policial Hollands-Midden está decepcionado por la actitud de (los líderes en la capital política del país,) La Haya. “El cuerpo policial se siente abandonado.”
“A los políticos se les llena la boca al hablar sobre la integración de extranjeros, pero son ellos mismos quienes desgarran la sociedad,” dice Jan Stikvoort, el comisario en jefe de la policía regional Hollands-Midden. Según él, los miembros – desde “la izquierda hasta la derecha” – de la Segunda Cámara socavan la autoridad (policial), con sus ganas de meter goles electoralistas: “Ellos crean una situación de inseguridad para quienes son responsables de mantener el orden público. Eso crea problemas en la sociedad.”
Hasta el momento, Stikvoort se había mantenido al margen de la discusión sobre los problemas con marroquíes en la ciudad de Gouda. Ahora que se calmaron un poco los ánimos, él está estupefacto por cómo un incidente de relativa poca monta acabó destrozando la imagen de la ciudad de Gouda. En su óptica, la Segunda Cámara hizo una importante aportación a esa situación.
P: ¿Qué le reprocha usted a la Segunda Cámara?
R: De Telegraaf[4] declaró al barrio Oosterwei en Gouda como zona de guerra. Los políticos lo adoptaron. Geert Wilders[5], líder del partido PVV, puso el tono. Al parecer nadie quería quedarse atrás. Querían competir con el PVV.
Wilders quiso sacar al ejército de Uruzgán[6] para desplegarlo en Gouda. Y a continuación se oye al VVD[7] hacer la pregunta si la paz ya ha vuelta a Gouda. El PvdA[8] dijo que el ayuntamiento debió haber tomado su responsabilidad (en el sentido de ‘tomar cartas’ en el asunto). Según el SP[9] el barrio se siente abandonado. Nadie me preguntó por los hechos. Según mi experiencia, los políticos deben preocuparse por que la gente pueda convivir en una sociedad.
P: ¿Cuál es la situación real en Gouda?
R: El barrio Korte Akkeren era, hace seis años, casi una zona vetada al público. Gracias al ayuntamiento, la policía y otras organizaciones, ahora es una zona residencial normal.
Ahora, en el barrio de Oosterwei aún queda un pequeño núcleo duro de una veintena de jóvenes que intentan fastidiar ahí las cosas. Las problemáticas molestias que causan se concentra en dos calles. A esos tipos les tratamos con toda dureza. Comparado con la media nacional, realmente no es muy especial.
P: Pero los chóferes de autobús no querían más pasar por ahí.
R: Sin consultarnos, (la empresa de transporte público) Connexxion decidió que el autobús no volviese a circular por ese barrio. Eso, dicho de forma diplomática, no era (un gesto políticamente) muy hábil. Lo curioso es que Connexxion sólo nos había presentado dos denuncias, antes de que se amenazó a aquel chófer de autobús.
El periódico de la holanda despierta[10] recogió aquel caso, y acabó abierta la caja de los truenos. Todos los medios se dirigieron a la ‘zona de guerra’. Durante días, todo lo que ahí se movía fue fotografiado y entrevistado. Los residentes se sentían ofendidos, y algunos adoptaron una actitud agresiva contra los periodistas.
De Telegraaf publicó fotos con el mensaje que la policía no hace nada contra alborotadores. En las fotos, policías miran de forma relajada a una conversación que (en aquel instante) se estaba desarrollando entre residentes y policías de patrulla en ese barrio.
P: ¿No está pasando nada?
R: Se hicieron comparaciones entre Oosterwei y las banlieue[11] en Francia. Eso es ridículo. No se puede siquiera comparar a Gouda con los barrios de Amsterdam-West (’Amsterdam occidental’) o el Bijlmer[12]. Gouda es una ciudad relativamente segura; la policía manda en las calles, y hay relativamente pocos incidentes.
Durante los últimos años, el número de incidentes se ha reducido de forma sustancial. Gouda no es un caso ejemplar de problemas graves con la juventud marroquí. La población (de Gouda) no se reconoce en la imagen que los políticos y los medios retratan de su ciudad. La gente no vive con miedo. Hay jóvenes que intentan echar a perder al ambiente, pero no digas que la policía no manda en las calles.
P: ¿Usted se siente ridiculizado por la Segunda Cámara?
R: Nuestro cuerpo (policial) se siente abandonado. Los policías se esfuerzan hasta el extremo, para que luego les digan sus patrocinadores en la Segunda Cámara: no lo estás haciendo bien.
¿Acaso entonces tenemos que actuar sólo de forma represiva? Eso, en todo caso, resultaría en un reconocimiento por la clase política. Pero la policía holandesa no quiere ser así. Nosotros tenemos una policía con una clara orientación a la sociedad, (una policía) abierta a ser abordada en conversación por la población.
Estoy harto de políticos que convierten una cosa pequeña en algo muy grande, y que a continuación dicen que la policía no hace bien su trabajo. ¿Y cuál es la solución con la que vienen ellos? Despliega al ejército. Sonará muy machote, pero ¿y de qué nos sirve?
P: ¿Cuál es su mensaje?
R: En esta región tenemos más problemas con jóvenes autóctonos procedentes de zonas rurales que esnifan, se pinchan y se emborrachan. Pero veo que la clase política prefiere abalanzarse en la esfera de cuestiones notorias y exageradas sobre los alóctonos. Si ésa se convierte en la línea política, lo vamos a pasar como sociedad bastante mal. En lugar de eso, que los políticos vengan con soluciones duraderas, y procuren que nadie sea exluido.
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Un poco más sobre la Región Policial Holanda Central:
La estructura orgánica de los cuerpos de policía local (municipal) en Holanda se divide, a raíz de la gran reorganización de cuerpos policiales llevada a cabo en 1993, en 25 zonas regionales. Con ello, los cuerpos de policía municipal en los Países Bajos tienen un radio de acción que se extiende, más allá de su municipio, hasta los límites de su región correspondiente. Concretamente, la región Hollands-Midden o ‘Holanda Central’ abarca 29 municipios; su cuerpo policial tiene unos 2.200 empleados. Es una región bastante urbanizada y densamente poblada, con unos 753.200 habitantes (según el censo del 2006) en una superficie de 831 kilómetros cuadrados. El siguiente plano de muestra la ubicación de la región dentro de los Países Bajos, y sus cuatro ciudades principales, que son Leiden, Gouda, Alphen aan den Rijn, y Noordwijk:

Y ya para ubicarse, un plano de Google Maps que muestra la ciudad de Gouda:
Por cierto: el nombre ‘Holanda Central’ no se refiere al país conocido por Holanda en su conjunto, sino a dos de sus provincias situadas en su litoral occidental con ese mismo nombre y que acabaron prestando su denominación al país entero: Holanda Meridional y Holanda Septentrional (ya poniendo puntos sobre íes: por eso su nombre oficial es el de los Países Bajos, precisamente para corregir aquella referencia parcialista).
Antes mencioné el concepto de fuerte implicación social: esa idea también tiene, curiosamente, su vertiente en la presencia en internet del cuerpo regional de Holanda Central. Por ejemplo, mediante su propio canal en YouTube, en el que presentan material producido por ellos y que además de informar, crea otro nexo de comunicación más. Policía 2.0: no se rían, que la idea tiene mucha miga.
Quizá habrá oido de la iniciativa que, hace ya muchos años, desarrolló la policía (si recuerdo bien, fue inicialmente la policía municipal de Amsterdam, aunque no estoy del todo seguro) para bombardear a los teléfonos móviles (celulares) robados con repetidos mensajes SMS: ¡OJO – teléfono robado! Esa simple idea ha tenido un impacto importante sobre el número de robos de esos teléfonos, por la obvia razón que el comprador (sea inocente o no) de un teléfono móvil robado es recordado regularmente de su procedencia. Gracias a la arquitectura del sistema de telefonía GSM, esos mensajes pueden dirigirse a teléfonos de forma independiente de la tarjeta SIM, por lo cual un simple intercambio de tarjeta no evita esos mensajes. Total, una idea muy cuca y eficaz, que se adoptó rápidamente en varios países (me gustaría saber si también se hace en España).
Volviendo al caso de la Región Policial Hollands-Midden, ellos han introducido BurgerNet (holandés para Red Ciudadana) que es un sistema que compagina la cooperación ciudadana con el complejo tecnológico móvil. En sus esencias, y a modo de ejemplo, pongamos el caso de un atraco: se alerta a la policía mediante el teléfono de emergencia paneuropeo (el 112), que decide accionar un dispositivo BurgerNet. Se graba un mensaje con una descripción del atracador, que se difunde inmediatamente entre los ciudadanos participantes de BurgerNet, bien sea en voz o como mensaje SMS, en un amplio radio que cubre el lugar en el que se sospecha que se encuentre tal atracador. A partir de ese momento, los ciudadanos colaboradores (lógicamente, todos voluntarios), así como policías y guardias de seguridad forman una red de observación humana, atenta a la aparición del caco, que – en caso de avistarle – es informado inmediatamente a la central de control de la operación, que (re)dirije los efectivos al lugar oportuno.
Me parece una iniciativa genial. Tienen, cómo no, un vídeo de su funcionamiento en su canal de YouTube; lo adjunto, para que lo vean. Aunque el texto es, evidentemente, en holandés, es bastante obvio como para poder seguir su desarrollo sin demasiadas complicaciones. Ahí pues va la presentación en seis minutos y treinta y nueve segundos de BurgerNet:
Notas:
- Sin embargo, Gouda también tiene una larga tradición de producir excelentes velas. Por si interesa el dato turístico, cada segundo martes del de diciembre, se celebra la tradicional Noche de Velas (”Kaarsjesavond”) en la cual se ilumina el hermoso centro viejo de Gouda con velas y luces, que dan una asombrosa sensación de Navidad. He aquí una imagen de la plaza mayor de Gouda, frente al monumental edificio de su ayuntamiento, durante la Noche de Velas:
[↩] - Para mayor concreción del caso: a mediados de septiembre, la empresa de transporte público Connexxion decidió suspender – como medida cautelar y temporal – una ruta de autobús que conducía por una zona concreta, tras producirse varios incidentes en los cuales sus chóferes habían sido objeto de agresiones verbales e incidentalmente escupitajos de jóvenes gamberros, que también pegaron golpes a los autobuses a su paso. Esa decisión de modificar la ruta la publicó De Telegraaf con un contexto de amenazas y actitudes agresivas por parte de jóvenes específicamente marroquíes, noticia que abundó en un alúd de noticias sobre la situación en Gouda. Tras reunirse con el alcalde de Gouda, Wim Cornelis, los directivos de Connexxion aceptaron una serie de medidas adicionales, y reanudaron la ruta anterior. [↩]
- La Segunda Cámara en Holanda es homóloga al Congreso de los Diputados en España. [↩]
- El periódico holandés De Telegraaf es el diario de mayor tirada y con cierta tendencia populista [↩]
- Geert Wilders es un político de perfil muy nacionalista, populista y derechista; es también autor de la “película” Fitna – busquen por su título en esta bitácora para ver entradas pertinentes a los embrollos de esa castaña. [↩]
- El Ejército holandés participa en la misión en Afganistán, con base cerca de la ciudad de Uruzgán [↩]
- El VVD es un partido liberal conservador, uno de los mayores partidos tradicionales de la política holandesa [↩]
- El PvdA es el partido laborista o social demócrata, también uno de los mayores partidos tradicionales [↩]
- El SP es el partido socialista, bastante más ortodoxo o ‘radical’ que el PvdA y que en los últimos años ha subido mucho en su representación parlamentaria [↩]
- Se refiere al periódico De Telegraaf que emplea, como reclamo publicitario, el lema: “De Telegraaf, el periódico de la Holanda despierta” en un juego de palabras con su publicación matutina, además de aludir a su papel de informar sobre asuntos de apelación masiva. [↩]
- Muy probable alusión a las ciudades dormitorio de París y Marsella, que tienen una muy elevada población de residentes inmigrantes. [↩]
- Amsterdam-West y Bijlmer son barrios periféricos de Amsterdam con una muy elevada cota de residentes inmigrantes. [↩]
Resumen de enlaces usados en esta entrada:
- El País: Italia y España rebajan la tensión sobre inmigración
- El País: Gobierno italiano: &q...do a la permisiva España"
- El País: La Camorra lidera la persecución gitana
- El País: Los gitanos se esfuman de Italia
- El País: Cuando la política la hace 'El Sheriff'
- El País: Las tropas italianas ...lles para reforzar la seguridad
- El País: El Gobierno de Méxic...ntados contra varios gasoductos
- El País: Italia aprueba el dec...a inmigración ilegal en delito
- El País: La Eurocámara condena los ataques a gitanos
- Wikipedia: Países por densidad de población
- De Telegraaf: Bus mijdt Goudse wijk
- NU.nl: 'Rust is teruggekeerd in Gouda'
- De Volkskrant: ‘Politiek blaft maar vraagt niet naar feiten’
- Politie.nl: Regiokorps Hollands-Midden
- googlemap
- Canal en YouTube de la Región Policial de Hollands-Midden
Etiquetas: Holanda, Países Bajos, Policía, Política, Sociedad, ciudadanos, colaboración, inmigración, marruecos, responsabilidad, xenofobia

