Florida: análisis de unas primarias mermadas pero importantes
by nv1962 ~ January 29th, 2008. Filed under: EE.UU., Elecciones, Hillary Clinton, Política.Una vez más, la noche de Twitter fue un éxito muy agradable. Repasamos, según se iban produciendo resultados, el posible efecto sobre la carrera presidencial. Tengo entendido que América Decide está ultimando la inclusión de una funcionalidad Twitter al blog; de ser así, podríamos quizá presenciar el desarrollo del mega martes desde ese fenomenal blog, que sigue (de manera dedicada) el desarrollo de la carrera electoral en Estados Unidos. Si tiene ocasión, dese una vuelta por América Decide: es tan completo como ameno, y si tiene interés por seguir la actualidad electoral en EE.UU. ¡seguro que gustará!
Ahora, a la cuestión de las primarias de hoy… Y me temo que tengo que comenzar aquí con unas palabras de fuerte desaprobación. La dirección del partido demócrata estatal de Florida se merece, en mi opinión, un fuerte cachete: es una decisión tan irresponsable como inmadura que optaron ir en contra de las directrices del partido nacional, que dejó muy claramente definida la fecha más temprana en la cual se podrían establecer elecciones primarias (o caucus, según la tradición del estado), a saber: el 5 de febrero (fecha del así llamado mega martes por su importancia al celebrarse primarias y caucus en más de 20 estados). Sin embargo, y en un intento de acaparar más atención para sus primarias, lo adelantaron hasta el día de hoy, 29 de enero. En consecuencia, la dirección nacional del partido les castigó (junto a Michigan, que también se adelantó: celebró sus primarias el pasado 15 de enero) denegando el voto de todos los 209 delegados nacionales de Florida durante la convención nacional del partido, a finales del próximo mes de agosto, para designar al candidato demócrata oficial para las elecciones presidenciales de noviembre. En consecuencia, los tres candidatos (Barack Obama, Hillary Clinton, y John Edwards) se comprometieron a no hacer campaña ni pedir el voto en Florida (ni en Michigan, cosa que efectivamente no hicieron en ninguno de los dos estados). El resultado es que los votos del electorado en Florida (y Michigan) se emitieron esencialmente en un ejercicio muy, muy desvirtuado, con un escaso valor inmediato para la carrera a la candidatura oficial. El que un partido opte por agrandar su espejo en clarísimo detrimento del poder de los votantes es, a mi juicio, tan escandaloso como execrable. Por supuesto no sirve de excusa que, de hecho, sus contrincantes del partido republicano hayan hecho lo mismo. Es más: la dirección del partido republicano también optó por castigar la desobediencia, pero en un grado menor. En lugar de denegar el voto a los delegados republicanos de Florida, decidieron reducir su número a la mitad. Además, los republicanos sí querían hacer campaña en Florida, cosa que se ha hecho notar mucho, sobre todo al estar tan reñida la contienda entre ellos.
Y hay otro dato que demuestra el gran interés entre el electorado de Florida por participar, cosa que deja más todavía en evidencia la enorme irresponsabilidad de ambos partidos estatales: la elevadísima participación en el voto anticipado. Tras la vergonzosa situación de caos y de supresión efectiva del voto en las elecciones del 2000, los oficiales del estado decidieron ampliar bastante las posibilidades de participación, por lo que se pudo votar en las primarias de Florida desde hace 2 semanas. Hasta el día de hoy, según informó el secretario de Estado (un muy alto cargo estatal responsable de la organización de elecciones) se habían recibido un millón de votos anticipados, repartidos entre los dos partidos. Una de por sí ya tremenda cantidad, más todavía para primarias. Increíble que se deje llegar la situación hasta el extremo de desvirtuar esos votos.
Esta alta participación anticipada tiene dos efectos principales: en primer lugar, refleja un voto necesariamente insensible al efecto de ruidos de campaña de los últimos días (ya que se votó con anterioridad) y, por otra parte, contiene votos para candidatos que, entre tanto, se apearon de la carrera. Entre los demócratas ello explica los votos (aunque relativamente escasos) por el congresista por Ohio, Dennis Kucinich, y para los republicanos, el actor y ex senador por Tennessee, Fred Thompson (quien se llevó también una pequeña parte de votos).
Mientras que entre los candidatos demócratas las primarias de hoy tenían más que nada un valor psicológico que real, para los republicanos estaba realmente en juego algo sustancial: los 57 delegados que, por la peculiaridad del sistema empleado por los republicanos, se adjudicaron en su totalidad al ganador de las primarias de hoy (entre los demócratas, los delegados se reparten de forma proporcional). Siendo Florida un estado tan poblado - que se refleja en el número de delegados, aún reducidos a la mitad - las primarias republicanas de hoy se vieron, como señalé antes, aún más envueltas en una fuerte pugna: primero, al haber mucho más candidatos que compiten (en estos momentos, aún hay cinco candidatos entre los republicanos: John McCain, Mitt Romney, Rudy Giuliani, Mike Huckabee, y Ron Paul) y segundo, por tener varios candidatos en primera línea, sobre todo McCain y Romney, además de Giuliani quien (aún con pésimos resultados en anteriores primarias) fijó sus esperanzas en una victoria en Florida. Huckabee, por otro lado, se descolgó al ver venir una probable derrota (acuérdense: a diferencia de los demócratas, para los republicanos sólo cuenta el ganador en Florida) y centró su campaña (y sus fondos limitados) en otros lugares donde ve más posibilidades.
Hechos estos comentarios, pasaré revista a los resultados de hoy. Entre los demócratas, no se volcaron los pronósticos de encuestas anteriores: ganó, con contundencia además, la senadora por Nueva York, Hillary Clinton, con un 50% de los votos. El senador por Illinois, Barack Obama, se quedó a bastante distancia con un 33% de los votos, mientras que el ex senador por Carolina del Norte, John Edwards, obtuvo un 14% (por cierto, bastante en línea con la cuota de votos y apoyos a nivel nacional que tiene).
En el lado republicano, también se cumplió el pronóstico: John McCain se llevará los 57 delegados de Florida, obteniendo un 36% de los votos; Mitt Romney perdió por poco con un 31% de los votos, y Rudy Giuliani se llevó una paliza tremenda al no superar el 15% de votos, mientras que Mike Huckabee supo obtener un 14%, y Fred Thompson (a la postre) aunó un 1% de votos.
Con su victoria de hoy, John McCain ha dado un importante golpe de efecto; puede considerarse pues, a fecha de hoy, como el candidato delantero llamando a las puertas del Mega Martes. Es una ventaja más que nada psicológica, pero al final podrá resultar ser de importancia vital, ya que está librando una dura batalla con su rival Mitt Romney, y toda pequeña ventaja puede, al final, otorgar la tan deseada victoria con el grueso de votos (y más que nada, delegados) de los más de 20 estados que votan el mismo 5 de febrero. Sería imprudente (además de poco justificado) descartar por completo a Mitt Romney, pero sí que lo tiene muy difícil para “corregir” la situación a su favor, para llevarse la candidatura oficial del partido. McCain, tal y como se presentan las cosas, poco a poco se va erigiendo como un bastante probable candidato republicano para la presidencia.
Si nos fijamos en datos de encuestas a pie de urna de hoy, vemos algunos aspectos interesantes. Primero, que John McCain supo atraer más al voto de republicanos mayores de 45 años. Además, supo convencer más a tanto los republicanos moderados como los liberales. Por otra parte, resalta que ha sabido apelar más a los republicanos más desencantados con el actual presidente Bush. Finalmente, destaca que supo apelar más que nadie a los votantes hispanos republicanos, sobre todo en el sur del estado, donde prevalecen los exiliados cubanos, de corte típica bastante conservadora (curiosamente: el sur de Florida fue precisamente donde Romney ganó más votos que McCain). Entre los votantes republicanos hispanos, según demuestra la encuesta, también influyó mucho el apoyo que McCain recibió de las destacadas y muy influyentes figuras del gobernador del estado, Charlie Crist, y el senador por Florida, Mel Martinez.
En definitiva, y exceptuando el voto cubano mucho más conservador, el de McCain es un perfil de apoyos que hace intuir que, de fraguarse su candidatura oficial en septiembre, tiene una atracción mucho mayor del votante en el centro político que el que tuvo el actual presidente Bush, en las elecciones pasadas del 2000 y 2004. Es un factor más que me conduce a pensar que veremos una durísima pugna electoral entre John McCain, si efectivamente resulta ser el candidato republicano, y el candidato (o la candidata) demócrata.
Mirando a las próximas primarias, sobre todo en lo que atañe su rivalidad con Romney, resulta bastante significativo que McCain supo conquistar más el apoyo de republicanos con una honda preocupación por la situación actual y la deriva económica del país; es precisamente por donde el millonario Romney proyectó su fuerza principal y baza, como hombre empresario con ideas contrastadas en los negocios para “corregir” la situación económica. En Florida, pues, resulta que entre los republicanos más sensibles a ese argumento, el apoyo se decantó por McCain. No augura bien pues para Romney, quien tendrá que esforzarse enormemente por “recuperar” ese voto en las próximas primarias del mega martes.
En el lado demócrata, también veo unas tendencias muy interesantes en las primarias de hoy en Florida. Primero, que la clara vencedora de hoy mantiene sus entretanto conocidos bloques de apoyo: demócratas mayores de 45 años (¿ven la coincidencia a modo de espejo con McCain?), las mujeres, los hispanos / latinos no cubanos (éstos representan un 8% de los votos demócratas hoy y, quizá pese a una impresión contraria, entre los votantes demócratas han superado hoy casi tres veces al número del voto cubano demócrata). Es decir, que no sólo no se produjo un efecto desgastador (como cabía suponer tras la psicológicamente importante victoria de Obama en Carolina del Sur), sino que aguantó muy bien Hillary Clinton en sus feudos de apoyo.
Pero mucho más llamativo me parece lo que se destila de los resultados en Florida para la candidatura de Barack Obama. Primero, que se confirman en Florida los dos grupos de apoyo fundamentales para Obama: los votantes demócratas jóvenes, y sobre todo, el voto de demócratas negros. Sin embargo, y esto me parece bastante llamativo, se está produciendo una tendencia a la baja, a partir de los resultados de los caucus en Nevada: en ese estado, Obama obtuvo el 83% del voto negro. En Carolina del Sur, obtuvo un 78%; hoy, en Florida, Obama obtuvo un 73% del voto negro. Difícilmente se pueden extraer conclusiones a nivel nacional de ello, pero el hecho que este apoyo por lo menos no se mantenga me parece significativo, tanto como que la más beneficiada de esta tendencia es, claramente, Hillary Clinton. Ella obtuvo el respaldo del 23% restante. Yo me atrevería incluso a decir que, a pesar del enorme ruido mediático que se le dio a una supuesta confrontación racial (aunque sea falsa: ni por interesarles, ni por realmente deseada, según demuestran las reiteradas llamadas a la calma de ambos) entre las campañas de Clinton y de Obama, a quien más le acabó perjudicando la continuación de esa incorrecta caracterización es, precisamente, Barack Obama - y a esa anteriormente descrita tendencia a la baja me remito como prueba para ello.
Aunque tenga un significado marginal (por el porcentaje de votos implicados) también es interesante reseñar que el 4% de votantes demócratas que participaron en las primarias de hoy y que se consideran de ideología muy conservadora, Obama se saca una sorprendente pluralidad de sus votos - y eso que entre todos los demás, es Clinton la que ganó más votos. ¿Cómo se explica ese apoyo a Obama? Pues muy sencillo: se trata de un reducto de votantes que de ninguna forma desea ver a Clinton como presidenta. Apoyaron a Obama, en un intento de restar apoyos a Clinton. Una vez más, es en términos reales un fragmento del voto; sin embargo, sí que representa una parte tan cargada de ánimos, como fugaz en sus apoyos. En el caso de que Clinton obtenga la candidatura, cabe preveer que esos votos se decantarán para su adversario republicano.
En conclusión… En NetoRatón indiqué, tras las primarias de Carolina del Sur, que salvando un enorme efecto rebote a favor del senador Obama como consecuencia de su clara victoria en ese estado, preveía un futuro poco claro para su candidatura. Antes de las primarias de hoy, y basándome en encuestas previas, indiqué que ese efecto rebote brillaba por su ausencia. Hoy, con los resultados de unas primarias de momento sin efecto electoral concreto, me parece que esa previsión se va cumpliendo. Con este psicológico revés propinado por Clinton, quien en efecto prácticamente devolvió la holgada victoria de Carolina del Sur (con 4,3 millones de habitantes) mediante una clarísima victoria en Florida (con una población de unos 16 millones de personas) es Clinton quien como clara favorita encara el mega martes y su importante botín de delegados.
Aunque Florida para los demócratas no haya decantado la contienda entre Obama y Clinton (cabe presagiar que más en adelante los delegados de Florida y Michigan sí sean readmitidos a la convención nacional, sobre todo cuando se perfile un claro ganador demócrata de las primarias) sí que ha servido para situar a Clinton con ventaja en las primarias. De confirmarse, podríamos en retrospectiva declarar a Florida como el estado donde despegaron las candidaturas de los rivales para la presidencia: John McCain por los republicanos, y Hillary Clinton por los demócratas.










































