by nv1962 | Diciembre 3rd, 2007
Escalofriante puro. César se refiere a ellos como plañideras, o sea: atributos impagables para escenificar un dolor que ha de servir de escudo detrás del cual se inflan arrojando sus cócteles losantov. Por su parte y con su típico estilo un tanto más serio, José Carlos los compara, no exento de razón, con el propio entorno etarra.
Yo, que soy ni serio ni estoy motivado para mirar en el espejo de los clásicos — los de esa época en que los hombres llevaban minifalda para irse a la guerra — me quedo pensando en algo un poco más reciente: aquella negra época del abuelo del presidente Zapatero ¡y del mío!
Hace un año, me sentí con un vacío tremendo ante el plante popular a la rehabilitación formal de Miguel de Unamuno. Pero ¿cómo se puede ser tan insensato? ¿Es éste el camino que tenemos por delante? ¿Puede ser verdad que gente, al parecer mayor de edad, emplee el retrovisor como mapa al futuro?
Pues, resulta que tristemente, sí.
Resulta que en estas fechas, se revive la triste y bochornosa retirada cogida al brazo de la dama de honores. Como Miguel de Unamuno, huyendo al brazo de Carmen Polo, esposa del generalísimo:
La tensión fue subiendo, hasta el punto de que Acebes canceló la rueda de prensa que había convocado allí mismo. Cuando los políticos comenzaban a abandonar la zona, los exaltados, la mayoría jubilados y cada vez en mayor número, persiguieron a Pedro Zerolo. El vicealcalde, Manuel Cobo, mano derecha de Ruiz-Gallardón, le acompañó entre carreras, insultos y algún empujón.
Hay demasiados a quienes les gusta jugar al polo. Las comparaciones son más que odiosas, terroríficas.

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Diciembre 4th, 2007 a las 03:07
Genial, no se puede hacer comparación mejor y más acertada.
Saludos.
Diciembre 8th, 2007 a las 22:11
¡Don José Carlos! Siempre es un placer y un honor darle la bienvenida en mis humildes aposentos cibernéticos.