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La Malla Máxima Mundial

Cada vez me irrita más ver el prefijo www para sitios en Internet. Para empezar, uno nunca sabe cómo demonios pronunciarlo. Dependiendo del país, se podría escuchar doblebé doblebé doblebé o belarga belarga belarga o ubedoble ubedoble ubedoble. ¿Será porque apenas tenemos palabras en español que comiencen con el esdrújulo ‘w’?

Pero es que, además de incómodo y por ello contrario a la noción de ser un nombre fácil de comunicar, parte de la presunción de que el público en general es imbécil. Que yo sepa, ningún navegador oculta al prefijo ‘http://’ que identifica al protocolo de transporte de datos que se usa para encontrar la ubicación correcta del recurso en cuestión. Aunque puede teclearse indistintamente www.cnn.com así como http://www.cnn.com para llegar a la página de inicio de la cadena estadounidense CNN, al final se mostrará en dicha barra de navegación la dirección http://www.cnn.com. Funciona de las dos formas, y no sólo porque los navegadores se programan para ser lo más tolerante a fallos del usuario posible, sino porque por el mero hecho de usar un navegador — que precisamente sirve para navegar la güé — se presupone que el usuario no está pensando en un sitio y/o servicio ofrecido mediante FTP, ni de correo-E, ni de contenido audiovisual servido en directo, ni cualquier de los demás protocolos de comunicación por Internet que no sea HTTP. O sea, que el uso del dichoso www no es ni necesario desde el punto de vista puramente técnico, ni ‘intuitivo’ como dirían los forofos del anglicismo, o fácil de usar como digo yo.

De hecho, hay muchísimos sitios a los que de manera indiferente se accede sin necesidad alguna de teclear el www de los narices. Por ejemplo, este mismo sitio se halla disponible tanto bajo nv1962.net como www.nv1962.net. Pruébalo con CNN: se teclee su dirección con o sin el maldito bebebé, con o sin el prefijo de protocolo http://, se aterrizará igualmente en el mismo sitio de insulto institucionalizado al periodismo.

Existe una cierta controversia, que separa los así llamados puristas de los pragmáticos. Por si hiciera falta tal aclaración, me apego felizmente la rubrica de pragmático. Porque a mi modo de ver, y por muy supuestamente graciosa que sea la grafía en zigzag de aquellas tres letras peleles y afortunadamente raras en nuestro idioma, ni resulta necesario, ni es ajena a su condición fundamentalmente bárbara. Está bien que para términos e ideas nuevas se aplique una voz prestada de otro idioma. Precisamente en el ámbito de la informática, me parecen igualmente bellas las palabras computador, computadora, y ordenador.

También tiene su lógica aceptable el que se utilicen nombres compuestos por siglas tomadas del idioma que mayor difusión de a su conocimiento; no creo que cause confusión o incomodidad el que los hispanoparlantes nos refiramos a aquella plataforma de tecnología de telefonía móvil por GSM, y no SGM o menos aún SGCM. Volviendo al tema de la red de redes, también se refiere al protocolo HTTP por sus siglas en inglés; aunque es correcto traducir el significado de las palabras detrás de esas siglas con protocolo de transferencia de hipertexto, no habrá mucha gente que me entendería si hablase de PTH o PTHT, en lugar de HTTP.

El caso del bebebé es, sin embargo, singular y muy distinto al de de las siglas que mencioné anteriormente. No se trata de una referencia a una tecnología específica; el hecho que se refiera a contenido en Internet que se ofrezca específicamente por el protocolo HTTP tampoco puede usarse para distinguirlo de manera inequívoca. Por ejemplo, el contenido en Internet que se ofrece como ’seguro’ por medio de HTTPS está igualmente en la güé. Sitios que ofrecen contenido cifrado mediante una conexión HTTPS en muchas ocasiones usan el mismo prefijo del bebebé. Como poco, llamo el uso común del bebebé para contenidos y conexiones tecnológicamente bien diferentes inconsistente; en el fondo, lo llamo un bodrio innecesario.

Y es que hay alternativas. Ya en el año 1997, José Antonio Millán hizo la brillante propuesta de referirnos a la güé como la Malla Máxima Mundial: tiene como atractivos una analogía ¡encima al revés! del zigzag del bebebé. Por otra parte, resuelve un defecto semántico del término en inglés: la voz web sugiere un punto central, de donde surgen los hilos que conforman la telaraña de conexiones de Internet. Y en un principio, esa era efectivamente la arquitectura típica o topología de la Red: un servidor central, al que se conectan todos los clientes. Pero incluso al poco tiempo de fraguarse la noción de Internet, esa arquitectura centralizada dejó de ser, pasando en su lugar al de servidores, clientes, y hasta redes completas todas conectadas entre si, incluso de manera dinámica (es decir, que se crean conexiones y redes puntuales, en función de la demanda de información). O sea, que la idea de telaraña está horrorosamente desfasada. La propia palabra en inglés ha dejado de tener sentido desde un principio.

Y la idea de una malla resuelve con gran precisión aquella deficiencia: ni tiene una malla necesariamente un punto central, ni todos los hilos que la componen están necesariamente conectados entre sí. Se trata simplemente de un tejido, con muchas conexiones, y cuyas características permanecen indefinidas. La idea de una malla es, por ello, muchísimo más apta para el objeto indicado, que la telaraña que enmaraña a los hispanoparlantes en el trabalenguas del maldito bebebé.

Ya como guinda, el uso del prefijo ‘mmm’ brinda una bella y práctica oportunidad para identificar contenido en español. Se trata pues de una opción de identificación lingüística única y específica para contenido en español, a nivel mundial. En estos momentos, no hay identificación previa del idioma al verse una dirección que comienza con bebebé, ni se identifica a un sitio cuyo nombre termina en punto com como en español, en inglés o cualquier otro idioma. Y eso aparte de que cada país tiene su identificador individual; no hay identificadores en los nombres de sitios güé por idioma.

Ahora bien… ¿Y quién utiliza pues el prefijo ‘mmm’ para distinguir así un contenido en Internet de acceso por HTTP? Si quiere, haga la prueba usted mismo: teclee en la barra de dirección de su navegador mmm.nv1962.net - a ver si funciona, y si le lleva a este mismo sitio…

Ah, y me resulta bastante más fácil decir ememé que hablar de bebebé ¿no le parece?

Total: sugiero usar malla máxima mundial, que ya está bien del woriwaidiwasti.

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