Reality show con algo demasiado reality
Hace más de diez años, pero aún me da náuseas el nombre O.J. Simpson - o mejor dicho: el recuerdo de la orgía mediática que supuso su juicio. Hay una lapidaria frase del legendario autor H.L. Mencken que lo encuadra bien: “Jamás alguien se arruinó subestimando el buen gusto del público americano.” (En inglés: “No one ever went broke underestimating the taste of the American public.”)
Claro está que detrás de cada gran baboso en la audiencia hay alguna cadena de TV que le sirve la bazofia, pedorreta a la inteligencia incluida. Si no, que se lo pregunten a la cadena Fox TV, propiedad del magnate australiano con doble nacionalidad Rupert Murdoch, a quien se les ocurrió la feliz idea de hacerle una entrevista con Simpson, con el atrevido gancho de hacerle “la” pregunta en plan hipotético: claro que no lo hizo, pero suponiendo que lo haya hecho ¿cómo habría masacrado a su esposa y a Ronald Brown? El morbo barato está servido, cuando el señor Simpson accede, y “fantasea” ante las cámaras sobre lo ocurrido en el doble homicidio.
Ahora bien, de las 200 emisoras TV que forman parte de la cadena de Fox TV, resulta que nueve le han dicho que nones; que hay límites hasta donde llega la indecencia de Fox TV, y que hasta allí llegamos.
Sorprendente. O quizá no tanto… Debe seguramente haber algún estudioso que pueda explicar este curioso caso de pudor ante la miseria de glamour y latón de un modo más sofisticado que mi crudo diagnóstico de un caso de ética de lumpen…
El pobre de Mencken ya no sabría cómo ponerse.
Sphere: Related Content



