by nv1962 | Octubre 28th, 2006
Tengo una debilidad por las películas y series TV de ciencia ficción. Quizá sea por romántico, quizá por mi fascinación por la tecnología; tal vez sea que me gusta pensar en situaciones de realidad alternativa, en la que la experiencia y los conocimientos del pasado se sacan por completo de su contexto, y reaparecen en una configuración nueva y desconocida, o tal vez sea el ejercicio de la imaginación proyectada al futuro lejano, que por definición desconozco; quizá sea una sensibilidad a trucos visuales y efectos especiales, y su resultante impresión de inmersión en otro mundo, o simplemente, una escapada temporal de lo cotidiano; seguramente, algo de todo eso habrá.
El caso es que con la serie Battlestar Galactica, el equipo productor ha logrado, en mi opinión, toda una obra maestra del género. Francamente, en un principio no me convenció para nada la idea de reavivar la legendaria serie de finales de los años 70, con sus Cylon cromados y sus voces monótonas y mecánicas, por no decir esos visores que luego reaparecieron en el capó de K.I.T.T. (no por demasiada casualidad, ya que el productor de ambas series era el mismo Glen Larson). Por muy entretenida que era esa serie, no le veía mucho margen como para repetir la estrechísima escenificación, siempre con los mismos protagonistas, siempre repitiendo las mismas batallas espaciales con siempre los mismos robot malos. Como pasatiempos inofensivo y fácil de digerir, muy grato. Pero ¿cómo poner al día una fórmula así de predecible en sus entregas?
Pues eso: que hace falta imaginación y coraje. Y vaya que sí lo tienen Ron Moore y David Eick, los dos productores responsables de esta nueva serie, que no tiene casi nada que ver con su precursor de tres décadas atrás, salvo el esquema básico de la historia: una flota espacial con unas pocas decenas de miles de seres humanos, supervivientes de una guerra con lo que fue su propia creación, en busca de un mítico lugar llamado Tierra.
Allá donde la vieja serie ofrecía básicamente una cadena de duelos con los marcianitos, como distracción digerible, la nueva serie emplea ese enfrentamiento existencial entre dos extremos opuestos como fondo para explorar temas que son muy reconocibles y de gran actualidad en nuestro mundo, variando la perspectiva desde la intimidad personal de un carácter hasta el dinamismo de una sociedad bastante variopinta, con intereses a veces cruzados y opuestos, y siempre con más que suficiente detalle como para reseñar que una sociedad no es un ente anónimo y masificado, como telón de fondo para las hazañas de las pocas estrellas protagonistas.
Y ya para colmo, en lugar de repetir la perspectiva plana de la serie original de humanos buenos y Cylon malos, la nueva serie ofrece vistas interiores del otro lado, que hacen mucho más difícil una simplón visión de nosotros contra ellos. Y eso, aparte de los temas de fondo que se usan para desarrollar la acción, desde dilemas de política nacional (como, por poner unos ejemplo nada superficiales, el empleo de métodos terroristas contra un enemigo muy superior, u otros dilemas de índole individual y moral, frutos de una ocupación invasora). La diferencia entre las dos series es brutal.
Es algo espectacular en todos los sentidos, la nueva serie. Para quien no tenga problemas existenciales con el inglés, vale ¡y muchísimo! la pena explorar el sitio de la serie, presentada por el canal Sci-Fi, aquí en EE.UU. Tienen entrevistas con los actores, los productores y otros participantes en la serie; pueden descargarse fondos de pantalla para el PC, los dos productores tienen su bitácora allí con todo lujo de detalles y anécdotas; se pueden descargar archivos de podcasting con comentarios de los productores a los que se puede escuchar mientras se vea la serie, y muchísimo más. Es divertidísimo explorar el sitio de la serie.
Espero que la serie despegue de nuevo, porque al parecer hubo un bajón de audiencia desde la temporada pasada; sería lamentable que se quede en solo tres temporadas. Es, desde luego, una serie que está muy por encima de lo que se suele producir para televisión en este país; para mí, es toda una obra maestra, ya no del género sino del oficio de crear series para TV que van más allá de plano y puro entretenimiento.
Quien pueda, que lo vea; además, las dos primeras temporadas ya están disponibles en DVD. A quien le guste la ciencia ficción llevada a la pantalla chica, no le debería faltar la serie en su colección. Hasta me atrevería a decir que, dado a elegir, me quedaría con Battlestar Galactica - incluso antes que la panoplia de series derivadas de Star Trek. Es así de espectacularmente buena.
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