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Aguas mansas

September 28th, 2005 Posted in España

Con tanto afirmar que, de ahora en adelante, el PP se centrará en el futuro, no es de sorprender que se olviden del pasado. Según informa El País en su edición de hoy:

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha reprochado hoy al PP y al anterior Ejecutivo que no promoviera durante la pasada legislatura los planes contra la sequía para cada cuenca hidrográfica, previstos en la ley del Plan Hidrológico Nacional (PHN). Zapatero respondía así, durante la sesión de control al Gobierno en el Congreso, al líder de la oposición, Mariano Rajoy, quien había considerado que la “sequía de ideas y de acción” del Ejecutivo es más grave que la meteorológica.

Rajoy ha urgido al Gobierno a centrarse en los problemas reales de la gente “y menos reformas constitucionales y estatutarias y menos actuaciones de cara a la galería”. Por su parte, el presidente ha observado que el Ejecutivo ha impulsado desde el pasado mes de febrero 70 actuaciones urgentes por valor de 400 millones de euros para paliar los efectos de la sequía, y ha señalado que éstas se han centrado en los lugares donde la falta de agua es más acusada: las cuenca del Segura, el Ebro y el Júcar.

Zapatero ha subrayado que los planes de sequía para cada una de las cuencas hidrográficas debieron estar concluidos en julio de 2003 y que, cuando los socialistas llegaron al Ejecutivo en abril de 2004, “no había ni uno”. Rajoy ha mantenido que el presidente tiene una “evidente tendencia a no preocuparse de los problemas de la gente”, y que el Ejecutivo ha fijado prioridades, entre las que ha citado la reforma de la Constitución o de los Estatutos de Autonomía, “que no importan a casi nadie”.

Desde luego, al PP le cuesta hallar su papel en la oposición. Resulta pues que, de no equivocarse al tergiversar la memoria de su gestión en el Gobierno en un asunto determinado, se equivocan al ignorar ese pasado en otro.

Me cuesta distinguir entre tal disonancia cognitiva de aquel mostrado por la administración de Bush, irónicamente en un caso de catastrófica abundancia excesiva de agua. Y las diferencias para mi se resumen en esa única distinción entre exceso y falta de agua; se asemejan en la magnitud de imprevisión, ineptitud y la tan excandalosa como descarada tendencia a echar balones fuera para salvar los muebles, cueste lo que cueste.

Hay que tener mucha cara dura para reprochar, como hizo Rajoy, una supuesta “sequía de ideas” ante el problema de sequía en España cuando la gestión del Gobierno de Aznar — en el que participó el mismísimo Mariano Rajoy — brilló por ausencia de planes puestos en marcha para paliar un problema perenne. Por mucho énfasis que pongan entitades internacionales en afrontar la crisis mundial en la gestión del agua, parece que tanto conservadores en España como en EE.UU. se conservan las fuerzas entre la deshidratación de su voluntad de acción y las riadas verbales.

Lo dicho. Líbrame de las aguas mansas, que de las bravas me libro yo.

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