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Relaciones púbicas

January 13th, 2005 Posted in Bush

Mira por donde resulta que el Washington Post tendrá que buscar ahora un término superlativo para “disculparse.”

Esta mañana (del jueves) el rotativo publicó un editorial de escarnio ante la noticia que brotó el pasado día 7 de enero, acerca del pago por parte de la administración de Bush de $241.000 al comentarista telegénico Armstrong Williams, cantidad nada desdeñable y entregada con el cariño de los contribuyentes a cambio de que el mister líder de opinión coloque su jeta en la caja tonta, cantando los loores de la reforma de Ley de Enseñanza, mejor conocida bajo el nombre un tanto mezquino de “Ningún Niño Abandonado” y que fue introducida por la administración de Bush.

Es decir, la Casa Blanca se compró credibilidad ajena para crear un runrún tan positivo como artificial — por no decir superficial — sirviendo de tapujo para un despropósito indefendible.

Para el rotativo washingtoniense este tráfico de mentiras es el colmo de la impropiedad anti profesional. Ya no solo por parte del Sr. Williams, que por lo menos tuvo un amago de conciencia al solicitar “disculpas” al entender que el trato no era, digamos, muy fino. Eso sí, al estallar el escándalo el Sr. Williams perdió inmediatamente su columna habitual en el periódico USA Today, el mismo que descubrió el escándalo. Según argumenta el editorial del WaPo, con buen criterio, hasta que no haya devuelto el último penique del soborno, a Williams no le queda ni credibilidad como para creerle su arrepentimiento.

Pero es que donde uno vendió su conciencia, también hubo comprador. Allí es donde incide con mayor crítica el prestigioso periódico yanqui: el Departamento de Educación — el que formalmente hizo el trapicheo de corrupción pública — no solamente no ha dado ni la mínima indicación de que lamenta la operación; es que simplemente no reconocen haber hecho nada a que objetar. Aquí no pasa nada, y por qué no se mete en sus propios asuntos. El editorial del WaPo apunta al final de su artículo a un escándalo — ¡uno más! — que estos días rodea al primer ministro interino iraquí, quien ha sido pillado in fraganti pagando a periodistas locales (¡oh divina coincidencia!) para que por lo menos presten algo de atención y den cobertura a sus conferencias de prensa. Concluye el Washington Post así: Algunos de los periodistas dijeron posteriormente que el gesto [de pagar por cobertura mediática] les recordó del régimen de Sadam Husein, quien también sobornó a periodistas. Tal vez el Sr. Alaui no se apoyaba tanto en consejos de los viejos Ba’atistas, sino del Departamento de Educación de los EE.UU. Total, entre Bush y Sadam, a ver quien sabe distinguirlos por sus formas.

El editorial del Washington Post tiene el título “Discúlpese” - y éste sería un buen momento para dar esta entrada por zanjada.

Pero… Es que hay más.

Si parece mucho pagar casi un cuarto de millón de dólares por vender una moto, a ver qué le parecen los cientos de millones aportados por el gobierno de los EE.UU. en concepto de ayuda a los países afectados por el tsunami. ¿Que es una conexión de mal gusto? Que lo cuenten al mismísimo Bush, quien hoy mismo ha afirmado — ¡menudo caradura! — que la ayuda multimillonaria les sirve a los EE.UU. para mejorar su imagen, más que nada en el mundo musulmán. Los editores Jeff Franks y Karima Anjani de la agencia Reuters lo ponen, si cabe, más crudo aún en el titular de su artículo: “Bush Dice Que Tsunami Ayuda Imagen de EE.UU.”

Vaya forma de darle a las víctimas y a la opinión pública en general por ya se sabe donde, pagando bien y mucho, y encima pavoneándose de ser el bueno de la película. Más que mentiroso, mezquino es. Allí no hay ni perdón ni pena que le quepa.

Posdata:

williams.jpg

Armstrong Williams es comentarista de perfil conservador, con base en Washington, y que aparece con frecuencia en programas de temas de actualidad de las grandes cadenas (CBS, CNN, CNBC, etc.) También es propietario de una empresa de relaciones públicas, el Graham Williams Group, a través de la cual se gestionó la controvertida operación de tráfico de influencias. A pesar de disculparse por lo que el propio Williams llama “una equivocación de juicio” no esconde sus simpatías con la administración de Bush, como puede apreciarse en la página de bienvenida de su web, que muestra un cuarteto sumamente destacado, según refleja este pantallazo parcial que acabo de tomar:

williamsguests.jpg

Nadie menos que el propio Presidente George W. Bush, el Vicepresidente Dick Cheney, la Consejera de Seguridad Nacional Condi Rice, y el (pronto ex) Secretario de Estado Colin Powell. Los cuatro aparecen en distintas emisiones de su programa de TV, “The Right Side with Armstrong Williams.” Vamos, por si quedara duda alguna acerca de su criterio profesional e independiente.

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